jueves, 31 de marzo de 2011

Divas rebeldes


Cristina Morató participará en el ciclo “Femenino Singular” de la Fundación Caja Castellón para presentarnos sus “Divas rebeldes”: Coco Chanel, Audrey Hepburn, Jackie Kennedy, Wallis Simpson, Eva Perón y Barbara Hutton. Mujeres del periodo de entreguerras que nacieron en un mundo de hombres; que tuvieron que rebelarse y  luchar con todas sus fuerzas por sus derechos, pero que llegaron tan lejos porque huyeron de una sociedad machista que las condenaba a ser amas de casa.

Para Morató una diva tiene que ser una diosa en la vida cotidiana, pero además debe ser una mujer de su tiempo, rebelde, poco convencional y con una personalidad muy fuerte. Pero además, famosa, con dinero y mucho glamour. Las divas que nos presenta son mujeres superlativas que crearon un estilo propio que sería imitado por millones de mujeres en el mundo. Con sus excesos de todo tipo son figuras memorables y únicas, con ese algo más que las diferencia de las demás y como las que no existen ya, porque los cuentos de hadas, como todos sabemos, dejaron de existir. De hecho, afirma, hoy en día no hay divas, sino famosas que se creen divas, o mujeres que han llegado muy lejos en el plano profesional, pero que les falta el glamour y el misterio que hay que tener para ser una diva.


Pero, ¿qué es lo que había detrás de estos personajes tan perfectos y rutilantes, a  los que millones de mujeres soñaban parecerse? Detrás de esas caras que llenaron páginas y páginas de revistas, se esconden vidas bañadas por la tragedia. Por eso, no deja de extrañarnos que tras María Callas, Eva Perón, Wallis Simpson o Barbara Hutton encontremos mujeres curiosamente solitarias, vulnerables e inseguras que lucharon de manera constante por su privacidad. Todas ellas comparten dolorosas heridas y complejos que nunca llegaron a cicatrizar: por su físico, por la falta de cariño o el abandono de sus padres, por no haber tenido en muchos casos la ocasión de ir al colegio, por las secuelas de la guerra, por el dolor por la pérdida de sus hijos o por traumáticos divorcios, ya que muy pocas de ellas encontraron un hombre a su altura.

Sin embargo, todas estas desgracias conformaron unas personalidades muy fuertes y, al mismo tiempo, un rechazo a unos orígenes que en ninguno de los casos fueron felices. Pero, del mismo modo, todas fueron unas supervivientes porque consiguieron superar tragedias que las marcaron de por vida.

Cristina Morató (Barcelona, 1961), decidió abandonar hace diez años la dirección de programas de televisión para dedicarse a escribir sobre la vida de las grandes viajeras y exploradoras olvidadas por la historia. En busca de sus rastros, recorrió más de 40 países. Los documentos, libros y datos encontrados durante el camino le permitieron escribir Viajeras intrépidas y aventuras (2001), Las Reinas de África (2003), Las Damas de Oriente (2005) y Cautiva en Arabia (2009).

El próximo miércoles, 6 de abril, Cristina Morató nos descubrirá en el Edificio Hucha las luces y las sombras de “sus” Divas Rebeldes, estas mujeres que nos siguen cautivando porque sus vidas nos demuestran que los cuentos de hadas existen, aunque no siempre tengan un final feliz.


domingo, 20 de marzo de 2011

Pajarracos de mal agüero


Hoy en día la posibilidad de quedarse sin trabajo está, y nunca mejor dicho, a la orden del día. Y ese es el motivo por el que unos y otros, preocupados por la posibilidad de perderlo, no paren de dar vueltas y más vueltas al asunto, hablando una y mil veces del mismo tema a todas horas del día.

Por eso es absolutamente imposible no encontrarse con gente agorera que pase todo el tiempo con el temita en la boca: que si cuántos despidos, que si cuántas empresas están cerrando, que si mira lo que dice la prensa… y que el día menos esperado nos pilla a nosotros. Porque, como también se ocupan de remarcarnos con su mirada seria mientras nos apuntan con el dedo, de esta no se escapa nadie y, por mucho que la gente lo crea nadie es imprescindible, se encargan de recordarnos.

Pues si así ha de ser, a pesar de que muchos piensen que reír y pasarlo bien mientras trabajamos no es serio ni profesional, que los malos augurios nos pillen con la mejor de las sonrisas. Pero una cosa es reír y otra es tomarse la vida a guasa. Y es que lo que ahora resulta ser una verdad científica absolutamente inapelable es que en igualdad de condiciones las personas felices tienden a vivir más tiempo y experimentan mejor salud. O sea, lo que todo el mundo sospechaba ya: cuando estás contento eres más optimista, ves todo mucho mejor y tu cuerpo parece asumir esa felicidad también en la salud. Por primera vez hay un estudio que confirma que la relación entre salud y felicidad existe. Y ha sido publicado por el profesor de psicología de la Universidad de Illinois Ed Diener en la revista Applied Psychology: Health and Well-Being, donde afirma que el bienestar subjetivo, es decir, un sentimiento positivo acerca de la vida, contribuye a mejorar tanto la salud como a fomentar la longevidad entre la población.

Uno de los estudios más curiosos que llevó a cabo para su investigación lo realizó en la propia universidad. Para ello, "estudió" a casi 5.000 estudiantes, llegando a la conclusión de que aquellos que fueron más pesimistas tendían a morir más jóvenes que sus compañeros optimistas. Otro estudio, también curioso, se realizó "siguiendo" a 180 monjas. Así, descubrió que aquellas que escribieron autobiografías positivas tendían a sobrevivir a las que relataban historias más negativas de su vida.

Aunque está claro que la felicidad no puede por sí misma prevenir o curar enfermedades, la evidencia de que las emociones positivas y el disfrute de la vida contribuyen a una mejor salud y una vida útil más larga es más fuerte que la obsesiva preocupación de los que se pasan el día previendo que un mal rayo de tormenta les pille y les deje frititos como pájaritos sobre un cable mojado de alta tensión.

martes, 15 de marzo de 2011

La belleza efímera de las flores


Hace tan solo unos meses todos los elogios eran pocos a la hora de juzgar el trabajo de John Galliano, considerado por todos como uno de los modistos verdaderamente geniales de las últimas décadas. Lo visto en su desfile de Alta Costura otoño-invierno 2010-2011 para Dior, en el museo Rodin de París, fue considerado unánimemente espectacular e inmejorable.

Galliano creó “su momento floral”, una explosión de diseños de vibrantes colores de invernadero: morado lirio, amarillo malvaloca o verde hierba, que quitaban el aliento convertidos en pétalos-falda que acariciaban las caderas de las modelos, ataviadas con el peinado en forma de bulbo envuelto en celofán de colores, como si fueran elegantes ramos de flores. Una visión romántica de trajes-flor: una falda parecía hecha de hortensias, un traje llevaba gusanos ecológicos de tela, y un vestido de noche tenía en la falda un pétalo de pensamiento pintado a mano absolutamente extraordinario.

Excepcional. Y además con un toque de modernidad debido a la colaboración con el fotógrafo Nick Knight, gracias a cuyo trabajo se lograron crear imágenes contemporáneas de flores reales con la belleza de Irving Penn o la sensualidad de Georgia O’Keeffe.

Una realidad de Haute Couture del siglo XXI, una visión emocionante, un momento para saborear, para ver todas las noches en un iPad, como afirmaba Suzy Menkes, una de las más célebres críticas de moda del mundo, en The International Herald Tribune.

Y de repente todo se marchitó.

El diseñador fue despedido tras la difusión de un vídeo en el que, emborrachándose en un café parisino y con ciertas ganas de bronca, realizaba presuntos comentarios xenófobos y antisemitas. Aunque nadie duda de que una persona famosa y cosmopolita como John Galliano pueda conocer las consecuencias de su comportamiento y sus opiniones; aunque nadie duda de la sinceridad de su arrepentimiento posterior; aunque nadie duda de la voracidad y miserias del negocio de la moda que consume a toda velocidad a sus creadores que no son, necesariamente, fuertes y resistentes; aunque nadie duda de que todos como personas anónimas hemos dicho o hecho una barbaridad durante algún que otro desfase y probablemente tampoco soportásemos el juicio de una cámara oculta; aunque puedan presentarse muchas matizaciones, hay una cuestión que queda clara, y es que hay temas cuya utilización frívola o mención banal no debe tolerarse. Y eso no es hipocresía. No hay excusa posible que justifique tales faltas al respeto.



jueves, 10 de marzo de 2011

Los libros más colorinches del mundo


En la cartonería “No Hay Cuchillo Sin Rosas”, en el popular barrio de La Boca de Buenos Aires, muy cerca del estadio de La Bombonera, los cartoneros charlan y conviven en busca de una estética novedosa y sin prejuicios con quienes se dedican a la escritura y al arte. Allí se encuentra la sede de la cooperativa Eloísa Cartonera, un proyecto artístico, social y comunitario sin fines de lucro que, de forma autogestionada, edita novelas, poemarios, libros infantiles y compilaciones de cuentos a precios populares y asequibles. La apuesta es la literatura latinoamericana. Junto a los escritores reconocidos como Ricardo Piglia o César Aira, tienen un espacio en el catálogo aquellos que están empezando o que se han movido en un circuito no comercial, como Washington Cucurto, Dani Umpi y Gabriela Bejerman, entre muchos otros, que ceden sus obras a este proyecto.

Pero Eloísa Cartonera es mucho más que eso: es un proyecto con vistas a la transformación social concebido durante lo peor de la crisis que busca inventar un estilo propio estimulado por la creatividad. Por unos pocos pesos puede uno llevarse a casa un libro único, porque no hay dos iguales de Eloísa Cartonera. Las tapas se realizan con material comprado a cartoneros en la vía pública por un precio cinco veces superior al pagado habitualmente y son pintadas a mano con témperas multicolor por chicos que dejan de ser cartoneros al empezar a trabajar aquí, de modo que el proyecto, aunque no posee financiación de ningún tipo, está generando mano de obra genuina, sustentada en la venta de libros. Es decir, lo que era un pedazo de basura, hoy es una obra de arte.

Eloísa Cartonera nació como una de las respuestas solidarias ante la presencia fantasmal de los cientos de miles de cartoneros que empezaron a tomar cada noche las calles de la ciudad de Buenos Aires, revolviendo en la basura para conseguir algo que se pudiera vender; el rostro que obligaba a la sociedad porteña a mirar aquello que prefiere ignorar, aquello que forma parte de su propio entramado social, a aquellos a los que las “buenas conciencias” han criminalizado y quisieran invisibilizar: los excluidos, los marginados, los que viven en las villas miseria, “los de abajo” y los desempleados que han encontrado en la recolección de residuos la única fuente de ingresos disponible. Una opción difícil, dolorosa.

Desde las ruinas de un sistema socioeconómico perverso, y a partir de los desechos del consumo cotidiano resurgió una cierta idea de “dignidad” del trabajador que había caracterizado a la clase obrera argentina. Y de este modo, en Eloísa Cartonera lo que importa es el desarrollo de una estética propia, desprejuiciada de los orígenes de cada participante, un indiscutible estimulo a la creatividad. Las publicaciones son objetos artísticos que han llamado ya la atención de diversos museos y galerías, por lo que no es difícil encontrarlos, no sólo a la venta en librerías, sino expuestos junto a las obras más vanguardistas del arte latinoamericano. Y el proyecto crece y crece todo lo que la creatividad de sus colaboradores permite, llegando a generar proyectos similares en el resto de América Latina (Chile, Bolivia, Perú...).

Mientras en el barrio de la Boca siguen cortando cartones y fabricando miles de libros, editando nuevos títulos, trabajando cada día más y con mayor alegría, nosotros seguimos leyendo en el eBook ajenos a esta apabullante y maravillosa realidad que de momento no hay manera de descargarse. Libro digital frente a ecolibro.




viernes, 4 de marzo de 2011

Federico Mayor Zaragoza: Inventar el futuro


Afirma el Profesor Mayor Zaragoza que los que siguen especulando en los estertores de la “globalización” están, en general, fuera de la nueva realidad porque los ciudadanos han empezado a expresarse a través de la moderna tecnología de la comunicación en lo que constituye uno de los signos que evidencian que el tiempo de la resignación y del silencio ha concluido.

Pero todavía hay quien se resiste y no sabe escuchar que la participación no presencial a través de medios como la telefonía móvil o Internet representa un hecho histórico, que amplia en gran manera la capacidad “democrática” de la ciudadanía, ceñida hasta hace poco, en el mejor de los casos, a la votación en las urnas. Y añade que una democracia genuina consiste no sólo en ser contado en las elecciones sino en contar, en ser tomado en cuenta permanentemente. ¡La voz del pueblo! ¡”Nosotros, los pueblos…!” como lúcidamente proclama la Carta de las Naciones Unidas.

Por ello, añade, será mejor ir tomando inmediatas decisiones correctoras, porque la movilización ciudadana, como incontenibles aguas altas ya no se detendrá. En muchos países –estos días lo estamos viviendo- se empieza a ver la capacidad movilizadora del ciberespacio. Una movilización que todos deseamos pacífica que obligará a adoptar rápidas medidas por los grandes responsables de la situación actual, particularmente por el “gran dominio” (energético, militar, económico o mediático) para evitar el hundimiento de un sistema que se ha olvidado de la igualdad y de la justicia.

Los explotados, los frustrados, los pobres y empobrecidos, los humillados pueden ahora hacerse oír y “ver”. Hasta hace poco el ámbito era local y las causas de las protestas eran también “locales”. Ahora son causas mundiales y el acoso intolerable de los mercados a la acción política se ha generalizado.

Recuerda el profesor Mayor Zaragoza cuando, hace ya muchos años, llamaban “buenones” a los que, desde posiciones de responsabilidad mundial, preconizaban la rápida reforma de las Naciones Unidas para que pudiera convertirse en realidad el papel de la ciudadanía que el Sistema de Naciones Unidas representa y promueve, inspiradas por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por eso ahora pide no mirar hacia otro lado porque más vale prevenir que remediar.

Y añade que “ha llegado el momento de la solidaridad impulsada y ejercida por la sociedad civil. Infinitamente distintos, -cada ser humano es único-, pero radicalmente iguales, sin preeminencias de ningún orden, unidos por unos valores esenciales, aceptados por todos.”

Hasta ahora, si miramos cuidadosamente hacia atrás, la gente nunca ha figurado en el estrado. Hemos sido súbditos, plantando en surcos ajenos, luchando por causas con frecuencia opuestas a las nuestras. Ahora ha llegado el momento de participar, de ser tenidos en cuenta, de ser ciudadanos plenos.

Ha llegado el momento de acelerar el cambio. Porque el cambio se producirá de todas maneras. ¡Otro mundo es posible!

La tarde del próximo 11 de marzo, a las 19.30 en la Biblioteca Municipal Mª Dolores García, la Societat Cultural Amics de la Vall vuelve a ofrecernos una propuesta a tener muy en cuenta con la conferencia del Profesor Federico Mayor Zaragoza “Inventar el futuro”. Para no perdérselo.