miércoles, 26 de diciembre de 2012

Los restos de la fiesta


Una de las cosas que me han llamado siempre la atención de la Nochebuena era la cantidad de cajas y embalajes que generaba; los restos de papel de regalo de todo tipo de prendas de ropa, juguetes, electrodomésticos, zapatos y vinos; las cajas vacías de los jamones y demás aguinaldos navideños apilados en los contenedores de reciclaje tras la tradicional cena familiar. Los contenedores, atragantados de tanto papel de colores con restos de purpurina, amanecían el día de Navidad llenos hasta los topes a pesar del frenético ritmo de los camiones que no daban abasto para mantenerlos vacíos. Estampa típica de una ciudad con vida, pero también el testimonio silencioso de la resaca de la fiesta. 

Curiosamente este año la Navidad ha venido con sorpresa. Al volver a casa, ya de madrugada, nos llamó la atención que los contenedores estaban prácticamente vacíos. Una triste caja gigantesca de una cocina de juguete se apoyaba ante el contenedor de al lado de mi casa como única compañía de la noche. Allí permaneció, triste y solitaria, el día de Navidad y allí seguía esta mañana, casi dando pena, cuando me he ido a trabajar. Pero dentro del contenedor: nada. 

¿Dónde han ido a parar los papeles de colores arrugados? Parece ser que a ninguna parte. El tema es que las bolsas cada vez llevan menos dentro y las cajas son también cada vez más pequeñas. Podemos pensar que no tiene importancia pero es curioso cómo al final de la noche son toneladas menos de desperdicio. Según estadísticas oficiales la cantidad de basura doméstica por persona y día que generamos se ha reducido a niveles equivalentes a los de hace diez años. A ello hay que añadir la cada vez mayor necesidad de prolongar la vida de muchos enseres, lo que puede explicar porque en la Comunidad Valenciana generemos casi un tercio menos de residuos desde el comienzo de la crisis. Por eso, pronto podremos afirmar que hasta la basura está tocando fondo. Y no porque seamos más limpios ni más ecológicos. Lo que somos es más pobres. Hasta para manchar. 

Cosas de la crisis, que vacía los bolsillos y los basureros.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un cisne negro


Llega casi al fin este año en el que la crisis lo ha copado todo. Reflexionábamos de este asunto durante la presentación de “Si yo tuviera 100.000 seguidores”, el último libro de Nativel Preciado, en el Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón cuando vinieron a colación las reflexiones de Nassim Nicholas Taleb, un tipo interesante, ingenioso y con talento que destaca por su afición a todos los asuntos relacionados con la oportunidad y la incertidumbre. Taleb, como resultado de su experiencia en crisis financieras, aprendió la importancia de tener en cuenta los hechos fortuitos de difícil pronóstico, efecto sorpresa y enorme repercusión. Por eso se ha dedicado a reflexionar desde un punto de vista filosófico y matemático sobre la complejidad, la incertidumbre y la aleatoriedad en lo que ha venido en denominarse “el cisne negro”, o el impacto de lo altamente improbable. 

Así se denomina “cisnes negros” a los fenómenos inesperados que nos cambian la vida, a aquellas rarezas que no figuran en nuestras expectativas cuya aparición produce un impacto extraordinario al que a posteriori se le buscan explicaciones lógicas y previsibles, aunque a todo el mundo le coge por sorpresa. Son, en resumen, hechos poco predecibles y muy impactantes; acontecimientos en definitiva que repercuten sobre nuestra vida que no son el resultado de una meticulosa planificación ni de un plan preestablecido. 

Pensemos en ejemplos recurrentes, como la actual crisis financiera, un fenómeno impredecible pero tediosamente explicable después de haber sucedido. Los expertos se inventan teorías para justificar a posterior la existencia de este acontecimiento sorprendente, impactante, y sobre todo, improbable hace relativamente poco tiempo. Pero lo curioso es que antes de que produjese todo el mundo lo ignoró. Sin embargo, a toro pasado, todos lo sobrevaloran con su “ya lo sabía yo”. 

A partir de ahora será cuestión de poner en cuarentena el índice de fiabilidad de los expertos. Porque está claro que no siempre el que desempeña un oficio se supone que tiene los conocimientos de los que alardea, o al menos, muchos de ellos no merecen la confianza que habíamos depositado en sus pronósticos. ¿Debo pues fiarme de los que dicen que el año que viene se acaba la crisis, cuando no fueron capaces de acertar su llegada hasta que no estuvo perfectamente instalada entre nosotros?.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Seguir en la brecha cuando el mundo se mueve a tus pies


Todos recordarán a aquel que quería llevar su canto amigo a quién lo pudiera necesitar, que quería amor siempre en esta vida, sentir calor de una mano amiga, pero que no quería cantar solo. Lo que quería era un coro de pajaritos a quien llevar su canto amigo, porque quería tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar. 

Es lo que la escritora y periodista Nativel Preciado nos propone en el edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón: una tarde llena de humor y sabios consejos para compartir, no con un millón, sino con 100.000 seguidores. Para ello viene con sus consejos sobre las nuevas tecnologías para los jóvenes que están ahora empezando en la vida y para los que ya han recorrido más de lo que les queda por ver. De paso reflexionará de sus experiencias y la fama, de los premios y del éxito. Todo con la idea de que los que resisten y se adaptan son los que finalmente triunfan no sólo en lo profesional, sino también en lo personal que, en última instancia, es lo que más importa. 

Cuando hablamos de seguidores es inevitable pensar en la red social Twitter, de la que España es el segundo país de Europa con mayor número de usuarios activos. Un dato que no deja de ser significativo estos días en que las redes sociales se han incorporado de manera natural a la vida diaria de casi todo el mundo. Porque si los jóvenes viven continuamente conectados, los mayores ahora, conscientes de la puerta que se les abre, comienzan también a incorporarse a esta red como uno de los mejores medios para difundir, compartir y recibir información. Efectivamente, la comunicación siempre ha sido inherente al ser humano y este foro virtual es uno de los escenarios más valorados para ello. Sólo es cuestión de tiempo y dedicación que los seguidores se incorporen a nuestra cuenta o perfil personal como un vecino, conocido o amigo más. Conseguir 100.000 seguidores en Twitter no es tarea fácil. Conocedora y buena usuaria de las redes sociales, Nativel Preciado lo sabe, y seguro que estaría encantada de alcanzar ese elevado número, como si de una importante meta se tratase. 

Para la autora Twitter es el perfecto reflejo de lo que es su vida, un medio maravilloso para conocer, para estar en contacto con los demás y sorprenderse todos los días. Una reveladora metáfora que le permite hablar a sus lectores y seguidores fieles sobre el mundo que nos rodea. Los recuerdos, vivencias, aprendizajes, experiencias, estudios o trabajos se presentan entonces a ritmo de tags y tweets, como una corriente de interesantes reflexiones que se van entrelazando. Asegura que la confianza en uno mismo es muy importante para seguir hacia adelante. Y, aunque el reconocimiento en los inicios profesionales es una ventaja que ya se mantiene durante toda la vida, fortalece la propia autoestima, no hay duda que el fracaso y las zancadillas desmoralizan de manera más acumulativa. Todos luchamos por encontrar nuestro lugar en el mundo. No basta con hacer las cosas bien; también es imprescindible saber venderse. Por eso, en esta sociedad globalizada que hace extremas las desigualdades, es necesario competir implacablemente para hacerse un hueco y defender el espacio propio. Para sobrevivir, el presente manda y los logros deben llegar cuanto antes. Así que cualquiera de nosotros con la decisiva ayuda de Twitter puede conseguir que sean mucho más fáciles de alcanzar, aunque sea por unos instantes en forma de "tuit". Es decir a golpe de 140 caracteres. 

La tarde del próximo miércoles, 12 de diciembre, Nativel Preciado presenta su último libro "Si yo tuviera 100.000 seguidores" en el Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón y esperamos compartir con ella una tarde llena de twitts.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Lecciones sobre la vida


Diríase que nada era como creímos, que vivimos inmersos en un periodo de inestabilidad e incertidumbre el que la vida plantea numerosos retos a todo el mundo. El dilema es cómo aprender a resolverlos o, al menos, cómo a enfrentarnos a ellos. Es pues momento de actuar, que es la única manera de cambiar lo que no nos agrada. No hacer nada y lamentarse recreándose en las heridas es lo que lo deja todo igual. No importa el no saber a dónde hay que ir, o qué se debe hacer, porque esto ya es, por sí mismo, un punto de partida igual de válido que cualquier otro. Además, saber por saber no sirve de nada si no somos capaces de llevar la teoría al campo de la realidad. Por eso será conveniente perderle el miedo a hacer cosas, porque es mejor ser un mediocre que actúa que un perfecto que nunca ha hecho nada. 

Esta es la línea argumental de Íñigo García Ureta. Este autodidacta con formación internacional, profesor en Washington y gran conocedor del mundo editorial desde dentro. La tarde del próximo martes 4 de diciembre, a las 19.30 horas, viene al Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón para presentarnos “Lo que la universidad no enseña” con la idea de que la vida es muy corta y que las lecciones no se aprenden hasta que no se logra aplicarlas. De paso, y con el telón de fondo de la crisis, viene a enseñarnos a reírnos de nosotros mismos, algo que para el autor es la mejor manera de aprender. 

Para reforzar estos argumentos García Ureta nos presentará los ejemplos de relevantes figuras de todos los ámbitos, desde presidentes de los EE.UU. hasta periodistas galardonados con el Premio Pulitzer; desde actores de Hollywood o científicos que tienen un Nobel, hasta gente que ha sabido encauzar su vida de la mejor manera posible, que tuvo que enfrentarse al fracaso y debió aprender desde la infancia que debería ganárselo todo a pulso. Estas personas son ejemplos perfectos de todo aquello que la vida parece requerir y que no siempre la teoría nos enseña. Sin embargo, estas personas no son solo ejemplos de trabajo. Sus vidas tienen que ver con la experiencia vital: con saber qué busca uno, cómo lograrlo, cómo superar las dificultades y relacionarse con el mundo. Curiosamente en ningún momento ofrecen teorías. Nos brindan es algo distinto: la experiencia. Porque, con independencia de las habilidades técnicas que cada cual precise en su día a día, los retos vienen a ser los mismos y aprender a afrontarlos nos lleva toda una vida. 

García Ureta nos recuerda aquella cita de que vamos por la vida de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Por eso esperamos tener con él la oportunidad de conocer algunas de las claves para aprender a enfrentarnos a la incertidumbre y la indecisión, de aprender a disfrutar el tiempo sin olvidar que un día la vida acaba… y aprender también por qué con frecuencia no hay peor tonto que el que se pasa de listo.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Marina Rossell: la voz exquisita


La cantautora Marina Rossell, que ha paseado su voz y su compromiso por todo el mundo, recala la tarde del próximo miércoles en Castellón invitada por la Fundación Caja Castellón para participar en el ciclo “Femenino Singular”. 

Una oportunidad de escuchar a esta inquieta creadora fuera del escenario y rememorar con ella su trayectoria artística de ya casi cuatro décadas. Pocos pueden presumir de haber iniciado su andadura como ella, el año 1974, gracias a la oportunidad de abrir los conciertos de otros célebres cantautores de la envergadura de Lluís Llach, Ovidi Montllor o Maria del Mar Bonet, entre otros. Cuando dos años después debutó con la publicación de su primer disco Si volieu escoltar, con arreglos de Lluís Llach, en el que recopilaba canciones populares actualizadas, Marina Rossell dejó evidente su influencia de la música tradicional catalana y su claro compromiso social a favor de la lucha de la mujer. Sin embargo evolucionó musicalmente hacia un sonido cada vez más personal gracias a su voz poderosa y cristalina y su tono intimista. En esa progresión la cantautora catalana nos ha sorprendido al hacer fusión con el flamenco cuando aún no era lo habitual, paseándose por las diferentes músicas de la costa mediterránea para reinventarlas o, desde los años 90, desarrollando su faceta de compositora y la interpretación también en castellano, gracias a lo cual ha recreado, entre otras, canciones no muy conocidas del repertorio latinoamericano. 

Marina canta, es su oficio y su maestría como bien demuestra en las tablas desde hace ya tantos años. Ahora, con su último disco, 'Marina Rossell canta Moustaki' llega a Castellón para que podamos conversar con ella. Una oportunidad para escuchar a esta mujer que canta directa a la emoción, una emoción que siempre alcanza y llena con su sensibilidad y su música. Por eso ha sabido conectar con el público que la considera, desde siempre, “la voz exquisita". 

Será la tarde del miércoles, 28 de noviembre, a las 19.30 horas, en el Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón.





domingo, 18 de noviembre de 2012

¡Viajeros al tren! 150 aniversario de la llegada del ferrocarril a Castellón


El primer ferrocarril de la península, que unía Barcelona con Mataró, se inauguró el 28 de octubre de 1848. Aunque el primero de ellos había entrado en funcionamiento en 1837 en Cuba. Este medio de transporte era visto como un vehículo de progreso, la evidencia de la modernización necesaria en España y una respuesta al desarrollo industrial de la época que requería que las mercancías pudieran desplazarse con mayor rapidez llegando a puntos de venta más alejados. Así, tres años después, en 1851, la reina Isabel II, inauguraba la siguiente línea, que unía Madrid y Aranjuez, a la que seguirían la de Barcelona a Granollers, y también a Molins de Rey; prolongándose en 1859 hasta Martorell. De este modo, en apenas seis años, se construyeron en nuestro país más de 400 kilómetros de ferrocarril.

En 1855, tras la revolución liberal y bajo el Gobierno de Espartero, se promulgaría la primera Ley General de Ferrocarriles. Con ella se facilitaba la entrada de capital extranjero. Muy pronto surgieron grandes compañías ferroviarias que impulsarían definitivamente este medio. Así, hacia 1860, ya había numerosos nuevos tramos abiertos, como los que unían Sabadell con Lérida; Pamplona y Caparroso; Valladolid, Palencia y Burgos; Madrid con Zaragoza y Albacete; Gijón y Sama de Langreo, Alicante con Chinchilla o Jerez con Sevilla, entre otros. Este ritmo de expansión facilitó que para 1865 se hubiese completado buena parte de la red ferroviaria prevista, con un claro desarrollo radial que partía de Madrid y que permitía que las zonas mineras e industriales de la cornisa cantábrica, el Levante y el sur estuviesen también comunicadas con el resto de España. La conclusión es que puede afirmarse que, aunque algo lento debido al retraso industrial existente en la España de la época, el ferrocarril fue el responsable directo de traer consigo un cierto desarrollo económico al país, acortó las distancias entre poblaciones y, en las ciudades, las nuevas estaciones imprimieron un aire de modernidad y progreso.


Por lo que respecta a Castellón hay que tener en cuenta que tras fracasar la concesión de 1847 del ferrocarril de Madrid a Valencia a la empresa inglesa “The Madrid & Valencia Railway Cº Ltd”, y debido a que se seguían solicitando prórrogas de dicha concesión, José de Campo, Marqués de Campo,pudo comprar en 1850 los derechos de la línea de ferrocarril del “Mar a San Felipe de Játiva, pasando por Valencia” para la que constituiría la Sociedad de Ferrocarriles del Grao a Játiva en 1851. La línea entre Valencia y Castellón formó parte de la tercera concesión que se le concedió a esta sociedad. La primera había sido del Grao de Valencia a Valencia; la segunda de Valencia a Játiva y la tercera, el 6 de junio de 1853, de Valencia a Castellón.

Así el ferrocarril llegaría a nuestra ciudad finalmente el 26 de diciembre de 1862 con la apertura del tramo Nules-Castellón de la línea que pretendía unir Valencia con Tarragona. El proyecto había sido redactado por el ingeniero inglés James Beaty y desarrollado por la Sociedad Valenciana de Fomento junto a la Sociedad Catalana General de Crédito, si bien el Marqués de Campo actuó como contratista de la línea. Las obras corrieron a cargo de la Sociedad de los Ferrocarriles de Almansa a Valencia y Tarragona ( AVT) que previamente y bajo otros nombres había logrado unir Valencia con Almansa y que acabaría siendo la tercera compañía en España por la dimensión de su red además de ser la única compañía española que operó, construyó sus líneas y se desarrolló con capital netamente español.


El tren llegaría a Benicásim el 16 de noviembre de 1863. De Tarragona a Amposta en marzo de 1965 y finalmente, el 21 de junio de 1868 fue abierto a la circulación el puente de hierro de 227 metros de longitud sobre el Ebro. Sin embargo, durante elperiodo de la tercera Guerra Carlista el ferrocarril fue saboteado continuamente, por lo que el servicio se suspendió durante año y medio. Como consecuencia de este conflicto la compañía del AVT no se recuperó financieramente, viéndose abocada a vender sus líneas a la Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España el 25 de mayo de 1891.


Por lo que respecta a la estación de Castellón, y como era habitual en la época, el primer recinto fue una estructura provisional que se sustituyó en 1864 por una estación definitiva obra del ingeniero Alejandro Mendizábal. Esta primera estación era de planta rectangular y estaba formaba por un cuerpo central de una altura y dos torres de dos alturas en los extremos. Tenía un aspecto sobrio y simétrico. Una escalinata daba acceso a la misma con un frontón central que recogía la mención "Ferrocarril del Norte". La estación conservó dicho diseño sin grandes variaciones hasta 1966 fecha en la cual RENFE titular de la estación desde 1941 realizó reformas en ella. Finalmente, el 23 de marzo de 1994 el Ministerio de Obras Públicas, la Generalitat Valenciana, la Diputación Provincial de Castellón, el Ayuntamiento de la ciudad y RENFE firmaron un convenio para la construcción de la variante de Castellón que pretendía soterrar parte del trazado a su paso por la ciudad construyendo un túnel bajo los barrios occidentales. El Convenio incluía la construcción de una nueva estación. Para ello se celebró un concurso de ideas que ganó el proyecto titulado "Destino Luz" presentado por Navarro-Nossenta-Nogal Arquitectos. Las obras se iniciaron en 1998 y concluyeron dos años después. Esto supondría el cierre de la antigua estación ubicada a escasos metros de la nueva y el desarrollo del paisaje urbano que presenta la ciudad de Castellón hasta el día de hoy.


Ahora, y gracias a la exposición conmemorativa organizada por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón y la Federación de Amigos del Ferrocarril de la Comunidad Valenciana, en colaboración con la Fundación Caja Castellón-Bancaja, en la Sala de Exposiciones Bancaja-San Miguel de Castellón tenemos la oportunidad, desde el próximo jueves de celebrar la conmemoración del 150 aniversario de la llegada del Ferrocarril a Castellón en la exposición ¡Viajeros al tren!, en la que se muestran, entre otros, una selección de fotografías del tren entre Castellón y Sagunto, una colección de forondotelia con billetes de trenes de Castellón, además de la exhibición de planos de la línea desde Almansa a Tarragona, placas de locomotora de fabricante y de matrícula junto a locomotoras a escala y otros elementos relacionados con la historia del ferrocarril en Castellón.


Foto penúltima: Antigua estación de Castellón. Año 1907 foto: Rafael Fabra Calduch. Col. X.C.V.
Foto inferior: Entrada en los pasos de Oropesa del Mar (Las Playetas de Bellver), coleccion Javier Aura (Tívoli). Cortesía de Spanish Railways.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Donde se alzan los tronos


Ángeles Caso, la escritora que según Ana María Matute cuando se pone a escribir en lugar de contar cosas crea mundos, vuelve a Castellón. Esta extraordinaria contadora de historias, capaz de transportarnos a épocas históricas remotas de forma tan apasionante que hace difícil interrumpir la lectura gracias a su estilo depurado, conciso y sin florituras regresa también con Donde se alzan los tronos, tras haber conseguido el Premio Planeta 2009 por Contra el viento. Como ya ocurriera en sus anteriores novelas, muestra su perfecto dominio de la historia. Con elegancia y sencillez recrea y nos sumerge en una época de conspiraciones, alianzas, vanidad, sexo y poder. Nos hace testigos de los temores ocultos y de los miedos de cada uno de los personajes y nos permite conocer los pensamientos más secretos de cada uno de ellos en este relato con el que la que la escritora asturiana se adentra en la historia del poder por la Corte española de Felipe V. 

A los 38 años, Carlos II, rey de España y archiduque de Austria, siente que su final se acerca. Dios no ha querido darle descendientes, así que le toca dejar sus gigantescos territorios a algún príncipe extranjero. Nombrar a un sucesor es una decisión muy difícil para alguien tan inseguro como él. Dos nombres se barajan: el duque de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y el archiduque Carlos de Austria. Tras muchas intrigas, será el primero quien se haga con el trono. Felipe V tiene apenas 17 años cuando se convierte en Rey. Es un muchacho apocado, tímido y sin empuje. 

Consciente del riesgo que supone dejar el imperio en manos de alguien tan inexperto, su abuelo, Luis XIV de Francia, envía a Mariana de la Trémoille, Princesa Viuda de los Ursinos, para que vigile, guíe y forme a la joven pareja formada por Felipe V y su esposa, la joven María Luisa de Saboya en calidad de Camarera Mayor de la Reina y consejera del rey de Francia. Esta mujer, de gran atractivo físico aunque se aproxima a los sesenta años, está dotada de tal inteligencia, perspicacia y talento para la política que logrará convertirse en uno de los personajes más poderosos de la época, moviendo a su antojo los hilos del poder y alejando de su lado a todos aquellos que osan hacerle sombra. Durante los 14 años que permanece en Palacio, este fascinante personaje conseguirá manipular y dirigir los designios reales como asesora del Rey, convirtiéndose en uno de los personajes más decisivos de la política española de la época, así como uno de los más odiados y envidiados de la corte 

Una historia ambientada en los albores del siglo XVIII con el telón de fondo de la Guerra de Sucesión, la falsa moral de la época, el ansia de poder, las intrigas 'palaciegas' y el choque de culturas entre franceses y españoles, pero que perfectamente podía transcurrir en el presente. Porque Ángeles Caso, que se describe como una escritora partidaria de dar a sus lectores elementos para que reflexionen sobre algunas facetas de la condición humana, aborda en esta ocasión los entresijos del poder, la ambición mal entendida de los gobernantes y las intrigas. Una manera brillante de reafirmar su idea de que nunca dejamos de ser víctimas de la frivolidad con que algunas personas hacen mal uso del poder para satisfacer sus más oscuros deseos. 

Para saber más habrá que esperar al próximo viernes, a las 19,30 horas, para que Ángeles Caso nos lo cuente en primera persona en el Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón.



jueves, 8 de noviembre de 2012

Todo viene de los libros


Todo viene de los libros "Lee y conducirás, no leas y serás conducido". Inevitable recordar estas palabras de Santa Teresa frente a los que se enorgullecen de no haber leído un libro en su vida mientras se jactan de que ni falta que les ha hecho o los que, en el colmo del desdén, reconocen comprarlos a peso. Seguidores sin saberlo de Sartre, que afirmaba que el mundo podría existir perfectamente sin la literatura y desconocedores de que los libros son el tesoro de los remedios del alma porque curan de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás. 

Afortunadamente, los que opinan que sin libros el mundo no sería el mismo son la inmensa mayoría. Ninguno de nosotros nos pareceríamos a lo que somos de no haber tropezado en algún momento con el que nos cambió la vida y que ha contribuido a convertirnos en lo que somos. Porque es indiscutible que la naturaleza íntima y personal de la experiencia de la lectura y del contacto con los libros marcan nuestras vidas. A veces es el primero que uno lee. Otras es el encuentro fortuito con un autor y unas ideas leídas que remueven la conciencia, que nos dejan una huella que puede dar un giro inesperado a nuestra vida. 

Y es que estos días, mientras unos hablan del futuro de soportes digitales para la lectura y otros de lo poco que se lee y lo menos que se vende, la ciudad de Castellón nos ofrece la posibilidad de ir a la Feria del Libro que se celebra en la Plaza Santa Clara para pasearnos entre libros, para buscar y seguir el rito de encontrar la aguja en el pajar y curiosear, para encontrar algún libro raro, algún ejemplar al que le seguíamos la pista y que nunca fue reeditado... o simplemente para hacernos con libros verdaderamente baratos, para encontrar una ganga inesperada. 

Pero es entonces cuando es inevitable pensar que muchos de estos ejemplares han venido de bibliotecas que se desmembraron por mudanzas, que alguien tuvo que desprenderse de ellos por la fuerza de las circunstancias o simplemente porque nos llegaron cual pesada y voluminosa herencia. Pensar que en algún tiempo esos libros fueron importantes para alguien al que marcó su vida no deja de ser una de esas extrañas y curiosas paradojas de la vida. La verdad es que no deja de ser un poco triste.

martes, 6 de noviembre de 2012

Una noche en Amalfi


El poeta italiano Renato Fucini escribió que «el día del Juicio Universal, para los amalfitanos que suban al Paraíso será un día como todos los otros». Una afirmación nada exagerada cuando se ha vivido en ese tramo de la costa italiana bañado por el mar Tirreno, en el golfo de Salerno, cuya espectacular belleza forma parte del inconsciente colectivo. 

Un pequeño y hermoso destino turístico del que también esperan disfrutar Sergio y Lidia, una joven pareja aparentemente al margen de los convencionalismos, a la búsqueda de una más que ganada semana de indolencia. Sin embargo, el previsible relax de un hotel en el idílico enclave de una escarpada montaña que cae al mar, unido a la perspectiva la dolce vita, se convertirán al poco de su llegada en una inquietud creciente que llegará a convertirse en asfixiante y claustrofóbica. 

Es lo que logra el altísimo grado de tensión narrativa alcanzado por la autora Begoña Huertas desde las primeras páginas de esta novela en la que olemos el mar y sentimos la brisa de la costa. Pero en la que también sentimos muy pronto cómo se masca una tragedia que va haciendo el ambiente cada vez más agobiante y nos impide dejar el suspense de sus páginas hasta conocer que es lo que hay al final del abismo de una noche de verano amalfitana en la que cambiará por completo la vida de los dos protagonistas. 

Uno de los personajes de la historia nos recuerda que en realidad siempre vemos mal, y que es nuestro cerebro el que interpreta y supone la imagen más probable. Es probable que así sea, porque si a veces es malo no saber, mucho peor es saber y pretender ignorar lo que se sabe, querer ver las cosas como tendrían que ser en lugar de como son…

sábado, 3 de noviembre de 2012

Al otro lado del túnel, ¿qué hay antes y después de la muerte?


Bien por seguir la tradición o ya sea por convicciones religiosas, los primeros días de noviembre son el momento del año que reservamos para recordar a aquellos que ya no están con nosotros. Días de sentimientos contrastados, como lo son el dolor de perder a un ser querido, unidos, por otro lado, al creciente colorido de la fiesta y la diversión que, con el paso de los años va tomando presencia destacada también en nuestro entorno. Vida y muerte. Tan lejos y tan cerca. 

Todos sabemos que la vida tiene un desenlace fatal. Nos cuesta aceptar que lo normal es morirse y que lo excepcional es vivir. Por eso a todos nos persigue la misma duda: ¿de dónde venimos y a dónde vamos? Quizá la conclusión es la misma: venimos y vamos a un lugar que desconocemos. Pero esto no es óbice para que no podamos evitar hacernos siempre las mismas preguntas ¿qué hay antes y después de la muerte? ¿Una intensa luz nos muestra siempre el camino? ¿Todos atravesamos un largo túnel para volver a la vida? ¿Qué vemos desde allí y qué sentimos? ¿Con quién nos encontramos? Estas y otras preguntas que acucian al ser humano desde sus orígenes son las que José Miguel Gaona, doctor en Medicina en la rama de Psiquiatría por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Psicología Médica y especialista en Psiquiatría Forense, intenta responder. Para ello ha trabajado en los últimos años en el campo de la neuroteología, estudiando los fenómenos místicos y espirituales vinculados con la muerte desde una perspectiva neurológica. Su objetivo: intentar encontrar respuestas desde una aproximación divulgativa y terapéutica de carácter científico. 

El Doctor Gaona se ha dedicado a recopilar entrevistas a expertos y numerosos testimonios de personas creyentes y no creyentes que han sufrido el llamado «efecto túnel». La gran coincidencia de los testimonios de las personas que han experimentado este «viaje» arroja nuevos interrogantes que la ciencia aún no puede explicar y que aluden a un nivel espiritual. En cualquier caso, y como afirma el Doctor Gaona, tanto si existe vida después de la muerte, como si no "el cerebro humano es misterioso e insondable. Lo que sí es cierto es que nuestra consciencia es muy limitada y en la realidad hay más magia de lo que se cree".

Esperamos que el miércoles, en el Salón de Actos de la Fundación Caja Castellón, el Doctor Gaona arroje, a partir de sus investigaciones, un poco de luz que nos permita aclarar nuestras dudas sobre qué es lo que hay al final del tunel...

domingo, 28 de octubre de 2012

El paisaje urbano de Barreira


El artista valenciano Vicente Barreira, considerado uno de los grandes maestros del paisaje urbano de la Comunidad Valenciana, muestra sus últimas obras del 2 al 24 de noviembre en el Centro Cultural Palau de Vivel de La Vall d'Uixó en la exposición organizada por la Societat Cultural Amics de la Vall.

Pintura y escultura; cerámicas y dibujos; distintas técnicas y distintos soportes, pero siempre el mismo denominador común: el entorno, el paisaje urbano como principal protagonista. Por eso centran esta exposición las panorámicas a cielo abierto que el hombre ha hecho suyas, así como calles, plazas y edificios desvelados por el aporte lumínico de las horas clave: el amanecer, la media tarde o el ocaso. Una luz que queda reflejada en los tejados, en los aleros y balcones de edificios, en los muros filtrados de humedades y mohos o en la tapias erosionadas, carcomidas por el suave y acompasado paso del tiempo. Para el artista todo empieza con una foto. Para por lugares que configuran su infancia impulsado por el afán de recuperar vagas impresiones y fijarlas; por el afán de ponernos en contacto con un pasado próximo. Con ello se enraíza con el lenguaje de la memoria, una memoria de paisaje urbano hecha de melancolía y de honda humanidad. Una visión urbana que recupera con minuciosa fidelidad viejas casas que reflejan un modo de vida en trance de desaparecer, que parecen ir apagándose lentamente, que todavía no han sido sustituidas por la modernidad. Y al tiempo, visiones que nos permiten reflexionar sobre los que no están allí, pero que, sin embargo, han dejado su impronta.

El conjunto de estos trabajos se nos muestra como una continuada labor investigadora, tanto por la selección de los entornos que muestra, como por la forma de conjugar las técnicas más adecuadas con la que expresa sus variadas texturas y gamas cromáticas. Cabe destacar especialmente cómo Barreira rompe el pano y penetra en la superficie de sus obras, representando valores volumétricos que son propios de la escultura. Subraya el volumen de los objetos, acentúa la solidez y el peso, destaca la corporeidad, potencia la dureza y resistencia de las formas; incluso las simplifica estructurándolas. Estos caracteres escultóricos de la imagen representada en pintura o en sus paneles cerámicos van dirigidos de un modo más directo a solicitad la participación del tacto en la experiencia estética, incitan a palpar los objetos representados, a seguirlos con los dedos, y al mismo tiempo ubican la imagen puntualizando las distancias entre ella y el espectador. 

Volumen y color, en definitiva, para mostrarnos lo que quiere decir. Como si no le fueran suficientes las dos dimensiones tradicionales.

domingo, 21 de octubre de 2012

La mejor historia está siempre por vivir


De las aulas a la literatura. Filóloga y profesora de universidad, el éxito de su primera novela expulsó a María Dueñas de la Facultad para convertirla en la autora española más exitosa de los últimos años. Fue una salida transitoria, porque en Misión Olvido, su segundo trabajo, abandona los tiempos entre costuras de la Guerra Civil para acercarse a la actualidad con una historia en la que casi todos los personajes se dedican a la docencia universitaria. Es lo que le ocurre a Blanca Perea, experta en lingüística aplicada; a Daniel Carter, profesor y especialista en Ramón J. Sender; o al hispanista Andrés Fontana. Y además, es la oportunidad que la autora tiene de reivindicar y homenajear la docencia a la que se siente tan fuertemente vinculada. 

La vida de los personajes de Misión Olvido transita entre España y California. Cada uno de ellos y a su forma rastrean en el pasado, unos porque huyen del presente y otros porque pueden encontrar claves para cambiar el futuro. Memoria, justicia, verdad y olvido son algunos de los temas de la novela en la que los personajes tienen segundas oportunidades, porque como afirma la propia autora no hay que cerrarnos a un único camino, ya que la vida nos ofrece miles. 

El mejor ejemplo de esta máxima es la propia María Dueñas. Nadie imaginaba, ni tan siquiera ella, que El tiempo entre costuras, su primer libro, publicado a los 45 años, se fuera a convertir en un fenómeno editorial que redefinió el término best seller en nuestro país. Pero la autora, que no quedó abrumada por el fulgurante éxito de la esta novela, se enfrenta ahora al reto de revalidarlo. Y para ello se acerca a su público. El próximo miércoles lo hará en el Salón de Actos del Edificio Hucha. Viene para compartir con nosotros su idea de que amar los libros, a los personajes... mantener un idilio con la literatura es bueno, porque no te traiciona ni te abandona para irse con otra mujer como le sucede a la protagonista de Misión Olvido. Pero el bagaje vital hay que recorrerlo porque la mejor historia está por vivir y en tiempos de crisis no hay nada más inspirador que las historias que creen en las posibilidades, que proporcionan a los lectores unos ratos de evasión que puedan resultar inspiradores. 

Como afirma la propia autora “a veces la vida se nos cae a los pies con el peso y el frío de una bola de plomo”. Nada mejor que esta historia de superación personal en la que nos transmite el claro mensaje de que cuando pierdes el equilibrio establecido y tienes que enfrentarte a la incertidumbre las cosas, si lo haces con una perspectiva positiva, todo tiene solución. Para ello hay que sacar de dentro coraje, arrojo y fuerza para seguir caminando. Es el espíritu del que esperamos empaparnos la tarde del próximo miércoles en el Edificio Hucha, cuando tengamos la oportunidad de conocer a esta mujer capaz de escribir novelas positivas, luminosas y de optimismo lúcido que seducen a tantos lectores.



viernes, 12 de octubre de 2012

La conjura de Cortés


La escritora alicantina Matilde Asensi llega al edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón para desvelar algunas de las claves de su esperado último trabajo, “La conjura de Cortés”, con el que culmina la trilogía Martín Ojo de Plata dedicada al Siglo de Oro español. Esta serie se inició en 2007 con Tierra firme, en donde la protagonista es Catalina Solís, una intrépida española que después de lograr escapar de una asalto pirata cuando se dirigía al Caribe comienza una nueva vida bajo el nombre de Martín Nevares. A este reto de escribir una aventura que no se circunscribiese a un único volumen y a una única historia siguió en febrero de 2010 Venganza en Sevilla, la segunda parte, que junto a la primera se publicó también al año siguiente en un libro bajo el título Martín Ojo de Plata

Los lectores que andaban esperando el final de las aventuras de Catalina Solís han tenido que ser muy pacientes… Más de dos años impacientes por saber cómo continuaba la historia. Pero la espera ha merecido la pena porque nos deja con ganas de más andanzas de Martín y su compadre Rodrigo y con la pena de despedirnos de Catalina, Rodrigo, Alonsillo, el negro Benkos y todo el familiar grupo de personajes que Asensi ha reunido para esta trilogía. 

La Conjura de Cortés nos sitúa en la Nueva España y nos permite conocer las intrigas y relaciones políticas y económicas que desde el otro lado del Atlántico apuntaban a la propia corona española, al tiempo que conocemos mejor esta etapa de nuestra historia. Catalina se ve obligada a desenmascarar una gran conjura ideada por sus enemigos para derrocar al rey de España y tendrá que enfrentarse a nobles sevillanos y a enemigos que creía ya vencidos. La aparición de un mapa que desvela donde encontrar el tesoro de Hernán Cortés jugará un papel clave en el plan de Catalina para descubrir a los traidores y cumplir su palabra de acabar con los Curvo. Y, finalmente, la doble personalidad de la protagonista se enfrentará, además de a sus contrarios, a un grave peligro para su equilibrio: el amor. Intriga, aventuras, romance, conspiración y mucho más para uno de los desenlaces más esperados de los últimos años y un broche de oro para la trilogía de Martín Ojo de Plata que siguen millones de lectores. 

Con más de veinte millones de lectores en todo el mundo Matilde Asensi se ha convertido en uno de los referentes más importantes de la novela histórica escrita en nuestro país, tanto por su calidad literaria como por su contrastada documentación histórica. Ha conseguido el reconocimiento de la crítica y ha convencido a lectores con su singular mezcla de aventuras e historia ya que sus libros nos transportan a países y momentos históricos en los que los hechos y las peripecias de los protagonistas siempre hacen cómplice de la situación al lector. Así, del camino de Santiago en Iacobus hasta la China Imperial de Todo bajo el cielo, pasando por las intrigas vaticanas de El último Catón, Asensi ha logrado, como escritora, un reconocimiento reservado sólo algunos grandes escritores extranjeros. 

La tarde del miércoles, 17 de octubre, en el Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón podremos comprobarlo una vez más.



martes, 9 de octubre de 2012

(In)trascendente


Es posible que el paso del tiempo cambie nuestra mirada y el modo como vemos la realidad. Por eso, según vamos ganando años todo nos va pareciendo mucho más relativo y lo que realmente consideramos importante, lo que nos hace vibrar y es verdaderamente fundamental cambia y se puede contar, además, con los dedos de una mano. 

Por lo que a mí respecta me doy cuenta que es ahora, en el ecuador de mi vida, cuando ciertas cosas que de joven no me merecían importancia empiezan a resultarme conmovedoras. Y es curioso, porque si miro hacia atrás compruebo que lo que ahora me emociona me hubiese parecido hace tan solo diez o quince años pura ñoñería, blando y cursi.

Pero visto desde la madurez ya no es así. Crecer es asumir las emociones. Cuando somos jóvenes nos queremos comer el mundo y solo nos importan las gestas realmente heroicas, aquello que nos parece grandiosamente increíble. Nos consideramos eternos y nos permitimos el dudoso mérito de ir de duros por la vida porque intentamos desligarnos de la niñez para creernos adultos. Entonces nunca nos hubiésemos emocionado al ver cómo Marisa, castellano-parlante de toda la vida, recita en valenciano en el maratón de lectura de la Fundación Caja Castellón y se reta a sí misma para salir airosa al leer una de las historias de Tomás Escuder. O al señor Pepe, el "Galán de Noche", que cada día se pelea a sus casi noventa años con los conflictos que le plantea el Word del PC cuando no le justifica sus textos. O a Rosario, que a sus casi ochenta va a venir esta tarde a casa para que le enseñe a escanear y photoshopear sus fotos, algunas de hace más de setenta años, para poder enseñárselas a sus nietos, clasificadas por carpetas en su recién estrenado ordenador portátil. 

De joven no me hubiese detenido a considerarlo, era la prehistoria de mi vida y no hubiese aceptado jamás que, como persona, soy frágil y sensible. Pero ahora sí. Porque a todas estas situaciones, aparentemente intrascendentes, que antes no le hubiese prestado la menor atención ahora sé que son algunas de las cosas realmente importantes de la vida.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Contalles


Todos saben que el escritor Tomás Escuder nació en la céntrica calle Mealla de Castellón en 1946. Hay quien recuerda que se enamoró de las historias que le contaban en su casa al lado de la chimenea mientras su infancia transcurría en aquel Castellón eminentemente rural hoy ya desaparecido.

Poco después, y desde el momento en el que sus profesores le comentaron que redactaba muy bien, siendo todavía alumno de preparatoria, ya no dejó de escribir nunca más. Y qué duda cabe que a ello contribuyó poderosamente su madre, pues fue la responsable de despertar en Escuder una pasión por la literatura que ya no le ha abandonado.

Es por todo esto por lo que de adulto ha dedicado su vida a recopilar todas aquellas historias escuchadas y leídas en su infancia para publicarlas en los libros que ahora llegan a nosotros como lectores. Y es que también se dice que a quien le gusten las historias populares las encontrará en trabajos como Contalles, donde la fantasía y el humor se dan la mano. Todo tiene cabida, todo puede pasar en estas narraciones que son el mejor testimonio de la riquísima tradición popular castellonense.

El próximo lunes, 8 de octubre, víspera del día de la Comunidad Valenciana, en el Edificio Hucha de Castellón, muy cerca de lugar que vio nacer y crecer a Tomás Escuder, la Fundación Caja Castellón ha organizado una sesión de lectura de su libro Contalles, un trabajo editado por la antigua obra social de la Caja de Ahorros de Castellón en 1983. Escucharlas es una nueva oportunidad de dar un paseo por la geografía, el ambiente y las gentes de Castellón a través de la recreación literaria de las tradiciones orales, una de las partes más nobles de nuestra cultura popular.

Así es como será y nadie ha dicho nada en contra. Si quieres puedes creerlo, y si no, pues no lo hagas. Pero cuento contado, cuento acabado.

martes, 2 de octubre de 2012

Hiperconectados


Cenaba el sábado junto a otras cuatro personas en un céntrico restaurante de Castellón e intentábamos mantener una tranquila conversación interrumpida a cada momento por el griterío descontrolado en la mesa de al lado. Es posible que nadie se haya escapado de las escandaleras que algunos niños sin domesticar montan de vez en cuando en un restaurante mientas sus padres, con más cansancio y resignación que convencimiento, les piden que se estén quietos. Pero que un grupo de ocho o nueve personas hechas y derechas haga lo mismo y se dirijan los unos a los otros como el que llama al toro desde la barrera es pasarse ya de la raya cuando lo que se quiere es pasar un rato tranquilo con los amigos alrededor de la mesa y la comida. 

La cuestión es que por educación, por timidez o por la cobardía de enfrentarse con ellos, no les dijimos nada. Cuando estallaban en gritos y sonoras carcajadas les mirábamos con cara resignada y poco más. Algo que no hizo ningún efecto ya que nadie se dio por aludido. Hasta que el camarero vino, retiró el plato de los entrantes y les sirvió a cada uno lo que habían pedido para cenar. 

No sé qué ocurrió, pero de repente se apoderó el silencio de aquella mesa y no se les volvió a escuchar más. Tanta calma había que era inevitable girarse para mirar con curiosidad. En algún momento que se me escapó habían sacado sus móviles con conexión a Internet, Wassup o lo que sea y mientras pinchaban a ciegas con el tenedor en el plato, con la otra mano no paraban de escribir y pasar de una pantalla a otra con el pulgar derecho. De repente no parecía más una cena de amigos del fin de semana. Aquello se había convertido en un grupo de personas que compartían mesa mientras chateaban con sus amigos online o leían sus últimos mensajes. 

Es inevitable preguntarse en qué medida el hecho de estar hiperconectados nos hace indiferentes a lo que ocurre en nuestro entorno más inmediato; de qué nos sirve estar con alguien que chatea por Messenger, sube fotos de lo que ocurre en el momento en Facebook y lo trinan en Twitter, desinteresados por completo por lo que realmente ocurre a su alrededor. A este ritmo no será extraño que dos sentados en la misma mesa chateen el uno con el otro. Es lo que se puede esperar de esta época en la que las ventanas se abren simplemente con hacer clic.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La berlina de Prim


Ian Gibson, el hispanista internacionalmente reconocido y recientemente elegido miembro de la Real Academia Irlandesa por sus numerosos trabajos sobre España, entre los que destacan sus investigaciones sobre Federico García Lorca, Salvador Dalí o Antonio Machado, llega a la Fundación Caja Castellón el próximo martes de la mano del general Prim. Aprovechará para presentarnos una intriga policial de ambientación histórica impecable en la que el autor compone, con gran habilidad, un puzle fascinante de la España de 1873 gracias a una documentación exhaustiva, puesto que sólo el sumario del caso, que el autor ha estudiado minuciosamente, consta de dieciséis mil folios. 

El 27 de diciembre de 1870 el general Juan Prim i Prats, presidente del Poder Ejecutivo de España, sufrió un atentado en la calle del Turco de Madrid (la actual calle Marqués de Cubas), en las cercanías del Congreso de los Diputados. Tres días después moría a consecuencia de las heridas recibidas, lo que influiría decisivamente en el cambio de rumbo de la historia de España. Sin embargo, en la actualidad, casi ciento cuarenta y dos años después, esta muerte sigue sin ser esclarecida. 

Prim había sido un militar valiente y un gran político, pero, a juicio de Machado, quien le calificó como “el hombre del siglo”, demasiado ingenuo al no atender a quienes le prevenían sobre la posibilidad de un inminente atentado. Entonces ¿por qué le mataron? ¿A quién le interesaba su muerte? Gibson baraja distintas hipótesis sobre la identidad de quienes pudieron organizar el magnicidio. En la lista de posibles facinerosos figuran el duque de Montpensier, rico hacendado francés y aspirante al trono de España (que era hijo de Luis Felipe de Orleans y de María Amalia de Borbón-Dos Sicilias y marido de María Luisa Fernanda de Borbón, hermana de Isabel II), así como políticos radicales de verbo encendido, malhechores de poca monta o agentes corruptos. 

En su novela La berlina de Prim, galardonada con el Premio Fernando Lara de Novela 2012, el autor irlandés se apoya en Patrick Boyd, redactor del periódico londinense The People’s Word, quien se había hecho amigo de Prim en Inglaterra y sabía moverse por una España al borde del abismo donde se estaban viviendo momentos difíciles. Además, nos traslada a los años de la efímera Primera República española de 1873, un momento de intriga trepidante poblada de fascinantes personajes como Antonio María de Orleans, duque de Montpensier, José Paul Angulo, diputado republicano federalista revolucionario, el naturalista Antonio Machado Núñez o Benito Pérez Galdós, quien se acababa de embarcar en el ambicioso proyecto de sus Episodios Nacionales

El próximo martes, tenemos la posibilidad de adentrarnos de la mano de este prestigioso hispanista en esta época poco conocida, para dibujar un panorama veraz de la España que asistió atónita al brutal asesinato de quien era entonces el hombre más poderoso y admirado del país y el responsable directo de la subida al trono de Amadeo I de Saboya.


martes, 18 de septiembre de 2012

¡Pastora, tú bien vales un imperio!


Jacinto Benavente la bautizó para la historia cuando al verla sobre las tablas exclamó aquello de “¡Pastora, tú bien vales un imperio!”. Al día siguiente Imperio era el apellido artístico de Pastora, una sevillana garbosa, hija del barrio de la Alfalfa, puro temperamento, torbellino para el flamenco, el amor y la vida que puso de moda la bata de cola y revolucionó no solo su arte al introducir el baile con los brazos sino también los usos sociales y políticos de su tiempo. 

Porque Pastora Rojas Monje (Sevilla, 1889 - Madrid, 1979) gitana, madre soltera y primera divorciada en España, fue la única y pionera artista firmante del primer manifiesto en favor del voto femenino en la machista sociedad de la época. Luchó, sin ser feminista, por la igualdad de la mujer y de los hijos nacidos fuera de matrimonio. Fugazmente casada con el torero Rafael Gómez ‘El Gallo’, mantuvo un romance con Fernando de Borbón, primo del rey Alfonso XIII del que tendría una hija a la que educó sola. Sin embargo, y a pesar de tener el mundo a sus pies, esta mujer, pretendida por un monarca, adorada por un cine al que casi siempre dijo no, que triunfó en teatros de medio mundo y que rindió a su genio a la generación del 98 y a la ‘intelligentsia’ del 27, supo ser superviviente y vivió en muchas ocasiones en el filo de la navaja sin pasar facturas a nadie, dando muestras de generosidad y de una portentosa capacidad de adaptación. 

Hija de la bailadora gitana ‘La Mejorana’ y del sastre de toreros Víctor Rojas, subió a un escenario por primera vez con diez años. Se presentó en los carteles siempre con un variado repertorio en el que recitaba, cantaba y bailaba cualquier palo. Su presentación en 1912 en el Teatro Romea de Madrid fue su trampolín al resto de España primero, y luego a París y a Cuba, Argentina y México. Manuel de Falla sucumbió también a su talento al escribir para ella las brillantísimas páginas de ‘El amor brujo’, estrenado el 15 de abril de 1915 en el Teatro Lara, que supondría la consagración definitiva de Pastora. Su éxito global en un mundo localizado le permitió actuar ante los Reyes de España, pero también tratar a Mata Hari y John Dos Passos así como relanzar la carrera de Arthur Rubinstein, un genio del piano en horas bajas que siguió la recomendación de la bailaora y se presentó ante sus contactos argentinos para remontar el vuelo. 

Estos son algunos de los ingredientes de una vida apasionada y apasionante con los que la periodista María Estévez ha novelado la vida de este ciclón artístico y retratado su época. En ‘Reina del duende’, escrito en colaboración con Héctor Dona, biznieto de la bailaora, da luz a una vida a la que la propia artista, muy celosa de su intimidad y sus infiernos, trató de mantener a salvo de la curiosidad pública y nos permite conocer mejor a una mujer provocadora y seductora que supo sacarle partido a sus armas que residían en su belleza y sobre el escenario. Una mujer única, sin miedo a nada, muy valiente y pionera en el baile y en su estilo de vida. 


Foto arriba: Retrato de Pastora Imperio, por Manuel Benedito y Vives.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El condottiero de la cultura


Leo Castelli (1907–1999) vivió su infancia con precariedad, expuesto junto a su familia a humillaciones o favores según el capricho de las autoridades administrativas y religiosas de la época, atrapado entre una madre neurasténica y un padre adicto al trabajo, en una familia en la que jamás se hablaba de política, de arte o literatura, ni mostraba el menor interés por las inclinaciones personales de los hijos. Pero, en una Europa a la deriva hacia la segunda guerra mundial, supo desarrollar la personalidad independiente que estableció las bases de su identidad futura. 

El 3 de febrero de 1957, cuando contaba con cincuenta años, inauguró su primer espacio de arte en Nueva York. Tras vaciar en su apartamento la sala de estar y modificar la habitación de su hija en una sala de exposiciones, se convirtió, junto a su esposa Ileana, en árbitro del gusto por antonomasia en la gran epopeya cultural que estaba comenzando. Y pasó de simple aficionado a marchante de arte como si fuese lo más natural, lo cual no hace más que indicar no solo su talento para el oficio, sino también la propensión al riesgo y la intrepidez de este seductor hombre de mundo que acabaría por convertirse en el más importante galerista de las últimas décadas del siglo XX.

Es obligado reconocer la escrupulosidad y el empeño en la excelencia de Leo Castelli, lo que catapultaría a una categoría totalmente distinta a la de sus colegas y le convirtió en un empresario dinámico cuya flamante galería adquiriría de inmediato una posición de predominio en el mundo artístico. Exquisitamente cortés y mundano, de aspecto impecable, generoso, locuaz y atento, recorrió la escena artística percibiendo tendencias, contribuyendo a crearlas, observando y esperando para exponer los mejores lienzos de Europa y Estados Unidos. De este modo dio a conocer a las figuras más importantes que vinieron a romper con el expresionismo abstracto, es decir, a las del pop art, el minimalismo y el arte conceptual, aliándose con los mejores artistas norteamericanos contemporáneos y fue capaz de adelantarse siempre al espectador. Para ello reconoció a los grandes actores, los artistas que iban a desempeñar un papel capital, y luego creó el ambiente propicio para que floreciesen figuras como Jasper Johns, Robert Rauschenberg, Frank Stella, Cy Twombly, Roy Lichtenstein, Andy Warhol, James Rosenquist, Donald Judd, Christo, Bruce Nauman, Ricahrd Serra, Claes Oldenburg o Julian Schnabel entre otros. 

Leo Castelli, a través de su galería, un lugar donde se movían ideas y confluían personas en constante y fecundo intercambio, se convirtió en una institución cultural. Fue el primero en comprender que el mundo del arte podía convertirse en una comunidad intelectual internacional y, al asumir la labor de marchante, las funciones de relaciones públicas, representante, asesor cultural y divulgador de ideas, inició un proceso de renovación, que aún no ha terminado, para transformar el papel del artista y su obra y para redefinir la relación de esta con el público. Este es el hombre que durante las cuatro últimas décadas del siglo XX revolucionó el estatus de los artistas en Estados Unidos y cambió por completo las reglas del mercado del arte que ahora, gracias a la exhaustiva biografía publicada por Annie Cohen-Solal podemos conocer en mayor profundidad. Una obra imprescindible para los interesados en el arte contemporáneo y en el mercado que lo rodea.


Foto: Leo Castelli en 1960 con obras de Frank Stella, Jasper Johns, Lee Bontecou, Edward Higgins y Robert Rauschenberg.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Son las cosas de la edad


Una niña espabilada como una campana recomendaba a otros niños de su edad, mientras subían en fila por las escaleras, que en lugar de subirlas cogidos de la barandilla lo hiciesen por la parte de la pared, porque de ese modo no se veía el hueco de la escalera y además de ser menos peligroso se evitaba tener vértigo. Tiene tres años y medio. 

Otro comentaba el reparto completo de “La que se avecina” con todo lujo de detalles, lo que incluía el nombre de los actores y del personaje que representa cada uno en la serie con una descripción de su personalidad. Que si Javier Maroto, al que todos conocen como Javi, está interpretado por Antonio Pagudo. Que es hijo de Vicente y Goya, trabaja como informático y fue el primer presidente de la comunidad. Que está casado con Lola y que deben la hipoteca del ático dúplex donde vive junto a su suegra la actriz fracasada Estela Reynolds a la que no se traga. Por eso, añadía, Javi se pasa todo el tiempo en el bar con sus amigos. Esta criatura tiene siete años. 

Al mismo tiempo, y en otro corro, una niña explicaba el pack combinado para ir a Eurodisney con el desglose de hoteles posibles y los aeropuertos de París que citaba de carrerilla (Orly, Charles de Gaulle y Beauvais -ella decía ‘Bové’ pero yo he buscado el nombre en Google porque ni lo sabía). Por no contar el caso de otro que explicaba los trucos para ganar en los juegos de PSP, las alineaciones de fútbol o las tramas exhaustivamente detalladas de todos y cada uno de los libros de Harry Potter leídos durante el verano. Y todo esto con ocho o nueve años. 

Cuando escucho todo esto no puedo creer que los que me lo están contando tengan la edad que tienen. No puedo salir de mi asombro. Tampoco creo que los niños del 2012 sean más inteligentes y despiertos que los que les precedieron. Pero lo que es evidente que aprenden, y además conocen cosas que no se las ha explicado nadie. Desde dentro tienen una predisposición a fijarse en un determinado tipo de información que les llama la atención y les gusta recordar. Y además no tienen ningún pudor en compartirlo con los adultos, sin ningún prejuicio, sin tener miedo a hacer el ridículo y preguntando abiertamente lo que no saben. Así, sencillamente. Y todo porque, probablemente, todavía no son adultos.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Recuperar el espacio urbano

'skaters castellón'

El grupo de jóvenes que cada tarde, y de manera espontánea, se reúne en la esquina de la calle Enmedio con Colón bajo los porches del Edificio Hucha forma parte ya del paisaje urbano del centro de Castellón. Llueva o haga sol sacan su aparatoso radiocassette, ponen su música y por turno comienzan a bailar break, generando un corro de curiosos viandantes que por días se convierte en multitud, aportando más vida al lugar.

Ahora son los skaters y los grafiteros. Cada tarde, cuando el calor ya no quema, cientos de personas, solas o acompañadas, corren, van en bici, con patines o simplemente pasean por la ruta del colesterol en la Ronda Este. Como alguno de ellos me atrae la curiosidad de ver las piruetas de los skaters en la pista que hay a la altura del barrio de Grapa, a escasos metros de la calle Hermanos Bou. En aquel espacio de obstáculos y rampas los más atrevidos hacen sus giros imposibles sobre la ruedas de las patinetas centrando la atención de los que pasamos por allí. Hasta que un día me puse a mirar los graffitis que recubren por entero los muros del recinto y que, a poco que uno observe se da cuenta que se van cambiando y renovando periódicamente. Ambas culturas, la de los skaters y los grafiteros, comparten espacio y conviven. Como ocurre en las Cuatro Esquinas con los B-boys que sacuden sus cuerpos al ritmo del break, unos cuantos jóvenes toman periódicamente el lugar. Su lienzo es la calle; sus herramientas los aerosoles, brochas y pintura. Su objetivo, pretendido o no, es que los que simplemente les observamos descubramos esta ciudad en la que vivimos y la veamos de otra manera, con otros ojos. 

De modo que, una vez más, los jóvenes nos obligan a asumir que el espectáculo está en la calle, siempre en constante cambio y reciclaje. Un lugar en el que cada uno es la mejor obra que puede crear. La ciudad se convierte en un hervidero de tribus urbanas, y cada una de ellas, en su deseo de socializarse y mantener su identidad compartiendo intereses, ha adoptado simbólicamente un espacio como propio y lo ha transformado. ¡Y nosotros que podamos verlo!

martes, 28 de agosto de 2012

Propósitos de año nuevo


El domingo mi sobrino no estaba para nada. Callado y metido en su mundo no tenía ganas de hablar mientras comía con desgana la paella que habitualmente tanto le gusta porque es la que hace su abuela. Ha pasado dos meses en la playa y volver a casa no le ha dejado indiferente. Por primera vez en su corta vida es consciente de que ha llegado el final del verano, es el momento, y el mundo de la publicidad se ocupa de recordarnos a todas horas, de “la vuelta al cole”. Volvemos todos, él al colegio y los demás, también. Cuando riéndome le dije que lo que le pasaba es que estaba estresado me miró y casí retándome, porque no creo que sepa lo que es estarlo, me dijo que este año iba a quedar el primero en las carreras de bicis del colegio y que le había dicho a su madre que no quería volver más a las clases de solfeo. Y volvió de nuevo a centrarse en el arroz. 

Es curioso. Ahora me doy cuenta que desde muy pequeños sentimos que el año en la práctica ya no empieza en enero. Hasta donde mi recuerdo alcanza para mí siempre ha empezado en septiembre, justo en el momento en el que empezaba el colegio. Y así ha continuado toda mi vida. Septiembre es un mes de entrada, volvemos a la ciudad porque terminan las vacaciones, retomamos la rutina habitual porque se acabó el calor y el día empieza a tener las horas de luz que tocan... es el mes en el que todo comienza. 

Recuerdo la inquietud de los últimos días de verano cuando se acercaba septiembre y llegaban las primeras tormentas. Mi padre siempre, después de la más grande de todas ellas, decía lo mismo: se ha acabado el verano. Y al día siguiente, a la hora del baño, el agua estaba ya fría y no apetecía mojarse porque hasta el sol parecía estar en retirada. Era el momento de empezar a pensar en volver a casa para sacar la ropa con la que iríamos en breve a la escuela y olvidarse de las zapatillas y las camisetas; el momento de los libros y los cuadernos recién comprados, pero también del horario nuevo de las clases. Era el momento en que estaba todo por estrenar, de lo nuevo. 

Y así siento que comienza un año más y que yo empiezo también un curso nuevo. Otra vez el quehacer diario. Pero sobre todo es el momento en el que nos marcamos nuevos objetivos, retos y propósitos. Lo de apuntarse al gimnasio y a la academia de idiomas ya no es un objetivo de enero. Ahora como casi todo es un propósito de septiembre.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Ferragosto en Castellón


Es en las tardes de agosto, con el verano en toda su plenitud, cuando el patio central de la oficina de correos de la plaza Tetuán se presenta ante nosotros como la catedral de la arquitectura civil de principios de siglo de la ciudad. El lugar, habitualmente repleto de gente enfadada que espera su turno, se presenta vacío y no hay que hacer colas, las dos o tres personas que esperan con sus envíos no hablan alto como ocurre siempre, no hay algarabía, se susurran unos a otros. Por eso, mientras llega nuestro turno, podemos disfrutar por primera vez de los juegos de luces y sombras del sol a través de los vidrios de colores de la bóveda del techo. 

A la hora de comer no es necesario reservar mesa en ningún restaurante. Incluso se extrañan cuando llamas para hacerlo. Tampoco molesta el ruido de las conversaciones que se cruzan. Y el menú, el mismo de los días de trabajo, parece en ese ambiente mucho mejor. De regreso a casa, por calles medio vacías en las que los vehículos prácticamente han desaparecido, da la impresión de que todo, incluso las terrazas, a medio gas, se ha tomado un respiro. Desde luego nos encontramos con una ciudad que resulta insólita y sólo posible estos días. 

La cuestión es que ya sea por la crisis, porque todo el mundo está de vacaciones o probablemente por los apartamentos de playa (que en verano ejercen un poderoso y lógico efecto de seducción entre los castellonenses) el mes de agosto nos presenta una ciudad en la que todo el mundo dice que no pasa nada pero que se vuelve aparentemente más habitable durante un tiempo, ya que lo que nos niega durante el resto del año ahora es aparentemente mucho más fácil de conseguir. Una ciudad temporalmente transformada. Los edificios, con sus persianas bajadas, parecen haberse quedado dormidos a la espera de la llegada de septiembre y al salir a la calle solo veo los árboles porque no hay ni un solo coche aparcado en toda la calle en lo que, a priori, pareciera un decorado arquitectónico sin vida, compuesto por avenidas cuya única banda sonora es el silencio. 

Es el mejor momento para adentrarnos en una ciudad que presenta un aspecto extrañamente tranquilo a pesar de ser mes de rebajas. Idílico panorama. Hasta que mi aire acondicionado decidió dejar de funcionar y la temperatura empezó a subir lentamente a lo largo de lo que quedaba de tarde. 

¡Ahora ya sé por qué se fueron todos los demás!

miércoles, 15 de agosto de 2012

El amante uruguayo de Federico García Lorca


A finales de 1953 una extraña ceremonia se realizó en la ciudad de Salto, a orillas del río que separa Uruguay de Argentina. En apariencia se trataba de un homenaje al poeta Federico García Lorca. Cientos de personas habían sido llevadas en autobuses, y decenas de efectivos armados custodiaban el lugar mientras rendían honores militares al homenajeado. 

El anfitrión de todo ese despliegue era Enrique Amorim, un escritor millonario -al que todos los artistas le pedían dinero-, seductor, comunista, homosexual casado, y uruguayo y argentino a partes iguales. Demacrado, visiblemente enfermo y con la piel en los huesos había reunido fuerzas de flaqueza para dirigir aquella ceremonia tan fúnebre en la que la actriz Margarita Xirgu representó escenas de Bodas de sangre para recibir, luego, el pésame de los pescadores de la zona que se acercaron a ella pensando que era la madre del difunto. Amorim, emocionado y tembloroso, subió la intensidad del momento al declarar en su discurso que su homenaje aún no estaba completo, que solo el tiempo se ocuparía de darle el toque final. A continuación los albañiles abrieron una fosa detrás de la lápida y enterraron en ella una caja blanca de las proporciones de un osario de cementerio sobre la cual declaró: “Aquí, en un modesto pliegue del suelo que me tendrá preso para siempre está Federico....”

Aunque Garía Lorca era ya una leyenda no tenía un memorial, ni siquiera un sepulcro. Su cadáver nunca se había encontrado, de hecho su paradero se convertiría en uno de los grandes misterios de la guerra civil. El monumento de Salto, el primero que se erigía en su honor, debía suplir esa carencia. Para ello, contó con el apoyo financiero de numerosos habitantes de la ciudad. Pero a pesar de la pompa del evento ningún periódico dio noticia de él. Algunos de los intelectuales, políticos y artistas del momento estaban invitados, pero tampoco asistieron. Ninguno de ellos se dignó a enviar siquiera unas palabras para excusarse. No le concedieron la menor importancia. Hasta hoy ni tan solo sabemos la fecha exacta de ese entierro. Durante las siguientes décadas, un reducido grupo de personas, hoy todas muertas, llevó flores a ese lugar pero ninguna de ellas divulgó jamás qué había en la caja, se llevaron el secreto a sus propias tumbas. 

Amorim dejó escrito que había sido amante del poeta granadino cuando estuvo en Uruguay, algo que la familia García Lorca no confirma. Y añadió que a Federico lo habían matado por su culpa, algo a todas luces falso. Ante un maestro de la simulación como él, resulta difícil distinguir qué quiso hacernos creer, qué creía de verdad y qué es verdad en el hecho de que, además, había robado su cadáver. Si en efecto bajo el monumento de Salto yacen los restos del poeta, Amorim habrá conseguido pasar a la historia. Pero lo curioso es que si no, también. La sola posibilidad de que estén ha motivado el libro de Santiago Roncagliolo que lo saca del olvido. El amante uruguayo es una investigación por el Buenos Aires de los años treinta, la guerra civil española y el París de posguerra, y por la historia de los máximos creadores del siglo XX, como Picasso, Chaplin, Neruda o Borges. Es un retrato contado desde la perspectiva del personaje que no aparece en las fotos, del que los artistas nunca reivindicaron, y por eso mismo podría ser la última burla, el sarcasmo final de un hombre que convertía sus invenciones en portentosas realidades. 

La leyenda de Federico García Lorca y su muerte no tiene fin. De hecho, la naturaleza del monumento de Salto constituye una de las aventuras más misteriosas y extrañas de Amorím. 48 años después el monumento y su misterioso contenido, cierto o no, siguen ahí. Intactos. Si los restos de Lorca están donde dice él que los dejó, es un hecho histórico; pero, si no, es su última burla del mundo intelectual que nunca le tomó en serio.


domingo, 12 de agosto de 2012

A bigger picture


El calor fue el detonante. Pensado y hecho. Nos fuimos a Bilbao en coche a encontrarnos con David Hockney en el Guggenheim. Conocíamos su obra. Pero no al artista. Al final el viaje ha merecido la pena, pero no por haber huido del bochorno pegajoso de estos días en Castellón, ni por contemplar nuevamente el edificio de Gehry o el maravilloso sereno urbanismo de la ciudad, sino porque al disfrutar por primera vez las obras del que es considerado el más célebre pintor británico vivo hemos descubierto la personalidad de este artista que a sus setenta y cuatro años se siente, según él mismo afirma, como un joven de veinte que acaba de encontrar la belleza a la puerta de casa. Una persona envidiablemente joven que a pesar de tener una carrera consolidada no deja de investigar, de renovarse, de utilizar nuevos lenguajes y de asumir nuevos retos. El ejemplo más evidente es esta exposición, A bigger picture, en la que se descubre la sabiduría propia de un artista grande en los trabajos recientes del maestro que se ha tirado de cabeza a la piscina de las nuevas tecnologías y que vive cada día como el juego de un misterioso descubrimiento. 

David Hockney, en el pináculo de sus poderes creativos, ha creado unas obras que nada tienen que ver con sus famosas piscinas de Los Ángeles ni con sus composiciones creadas a partir de fotos de Polaroid. Para ello ha vuelto su mirada a los paisajes de su Yorkshire natal, una ciudad de 30.000 habitantes a la que regresó para visitar a su amigo Jonathan Silver que estaba enfermo para acabar quedándose definitivamente. El recorrido que realizaba cada día, desde la casa de la madre del artista hasta donde su amigo convalecía es protagonista de una serie de pinturas en las que muestra su extrema sensibilidad para reflejar los cambios que va experimentando la naturaleza en las diferentes estaciones, mucho más diferenciadas que en California, lo que le sumerge en una obsesiva exploración de su cambiante clima: lluvia, viento, nieve -a veces sol-; de los árboles, campos, caminos y de la luz de las suaves colinas del este de Yorkshire. 

Como una explosión de color de tonos fuertes y un sinfín de cromatismos verdes, el color de la naturaleza, los cuadros de grandes dimensiones de Hockney provocan un desafío técnico para el autor que sigue desplegando una energía incansable para llenar y dar perspectiva a los amplios espacios del Museo Guggenheim, donde han llegado tras la exposición organizada en la Royal Academy de Londres y desde donde viajarán posteriormente al Museo Ludwig de Colonia. 

Junto a los tradicionales óleos y acuarelas, el artista, de espíritu joven y aventurero, se ha adentrado en el uso de las últimas tecnologías como pocos lo hacen a su edad. Convencido pionero de la adopción de la tecnología introduce el iPad para captar la fugacidad del tiempo, un medio que considera tan serio y válido como hacerlo con acuarela, óleo o lápiz. Además muestra al público a través de varios películas digitales de alta definición su forma de trabajar con esta aplicación, así como sus películas realizadas con 9 y 18 cámaras digitales colocadas en un vehículo, en un ejemplo de su interés por seguir investigando. 

Hockney subraya “el presente es lo eterno”. Es lo que le ha ayudado a superar la muerte de sus amigos, y le inspira a seguir adelante en su trabajo. Este gigante creador nos impregna con su agitación interior, a través de sus afectos, su placer por el simple acto de mirar y por el privilegio de vivir haciendo lo que ama. Un artista que se recupera trabajando y que después de finalizar un reto pasa a otra cosa porque para él no hay tiempo para bajones ya que está convencido de que todavía le queda mucho por hacer.