domingo, 25 de marzo de 2012

La muerte es segura, la vida no


En La Kamikaze la reportera de guerra freelance, analista y profesora Mayte Carrasco, que ha cubierto en los últimos años la guerra civil en Libia, la revolución egipcia, la guerra sucia del Kremlin en Checenia e Ingushetia, los secuestros y el terrorismo de Al Qaeda en el desierto del Sahel, la guerra entre Rusia y Georgia o el conflicto de Afganistán, narra la historia de Yulia, una reportera de guerra desesperanzada que decide viajar a Afganistán siguiendo el instinto de su profesión y el afán por encontrar esa noticia que nadie antes ha contado. Todo ello en un país en el que las mujeres no pueden andar solas por la calle y donde, además, pueden ser secuestradas si al hablar no lo hacen en dari o pashtún. Una historia negra y de espionaje escrita al cumplirse diez años de guerra, que nos muestra con crudeza las cloacas de este conflicto a través de este personaje que es víctima de los males que azotan nuestro tiempo.

Porque desde la tranquilidad de nuestros hogares desconocemos también cómo reporteros como Yulia deben editar noticias para los informativo y con suerte poder enviarlas por Internet, escribir el reportaje para el periódico, llamar a la radio para grabar la crónica o hacerla en vivo, conseguir alguna otra entrevista más para cambiar la versión de la televisión para los informativos, hacer un blog, preparar el directo e ir al punto de enlace. Un periodismo de alto riesgo cada vez peor pagado y menos valorado en el que cada vez hay menos periodistas comprometidos con la profesión.

Sin embargo, no vivimos en un mundo más seguro. No se ha resuelto ningún conflicto ni ha disminuido el nivel de violencia, ni de las muertes de inocentes civiles o los ataques contra la mujer en Afganistán. Un pueblo que, en palabras de Yulia, no pierde la esperanza de poder vivir en paz a pesar de todo y que se aferra a la vida con una tenacidad envidiable Un país de gentes hartas de ver violencia, que sonríe cada mañana con unas ganas de vivir increíbles y al que ya no les asusta nada, porque se han acostumbrado a convivir con la muerte. Un país del que solo nos llegan malas noticias, del que no conocemos nada más allá de lo negativo de la violencia, de los corruptos, de los radicales, de la discriminación de la mujer o de la guerra.

Afganistán, nos recuerda Mayte Carrasco, invitada esta semana en Castellón por el Máster Universitario Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I, es un país fantástico y los afganos son gente fuerte, valiente y de buen corazón, que solo quiere la paz tras décadas de contienda. Pero, como en el caso del Cáucaso, tienen la mala suerte de estar en una región de paso, uno de esos territorios codiciados estratégicamente por sus vecinos o por potencias un poco más lejanas interesadas también en someterles o estar presentes en la zona. Aunque los afganos tienen otro problema, añade Carrasco: a veces, su peor enemigo son ellos mismos.

Entonces, que la vida sonría a los afganos y la muerte se aleje

Inshallah.


jueves, 15 de marzo de 2012

Momento "Boris"


Hay un momento “Boris”. Solo Boris Izaguirre es capaz de crearlo. Tiene los ingredientes del superfenómeno supermoderno: envidiado, admirado, criticado, glamuroso y triunfador. Pero ante todo y sobre todo: protagonista.

Por eso es posible que muchos crean que no nos queda nada por descubrir de este comunicador de energía inagotable; que conocemos todo de este lince venezolano absolutamente contradictorio: por un lado fascinante, histrión, inteligente, mordaz, dandi puro y provocador; pero también extraño, peligroso, taciturno, escondido y agazapado. Lo que no saben es que los iconos, como las ciudades y las revoluciones, siempre se reinterpretan.

Gracias a sus dotes polifacéticas y conocimientos, Boris se ha convertido en un fenómeno de masas, uno de los más carismáticos hombres del mundo del espectáculo en España. Pero esta faceta aparentemente frívola del showman provocador contrasta con las capacidades del Boris Izaguirre escritor que oculta un gran escepticismo y un complejo mundo interior al que sólo se puede acceder a través de esta vertiente, al que solo se puede conocer a través de la lectura de sus novelas.

Haber inventado una forma de supervivencia a través de su presencia ante las cámaras es una realidad que le persigue. Por eso es posible que muchos de los que creen conocerle no sepan que lejos de las bambalinas, a salvo de focos y miradas, mantiene y desarrolla una labor creativa forjada desde los 16 años. Labor que ha cristalizado en una decena de obras, tanto en el marco de la ficción como fuera de ella, caracterizadas por diseccionar, con una prosa personalísima y una agudeza inusitada, la sociedad, la cultura y la época en que se inscriben. Casi todas muy combativas con la libertad sexual, a menudo muy amargas y nada complacientes con el mundo en que vivimos.

Ahora vuelve con “Dos monstruos juntos” una novela arriesgada y extremadamente comprometida con la que se consolida como escritor y en la que tiene la valentía de contar el tiempo del que es testigo.

La historia comienza en septiembre de 2008, en el momento en el que se cernía la debacle financiera. Patricia y Alfredo son españoles y llevan más de diez años juntos. Dejan Nueva York, donde él era una de las estrellas de la cocina de su generación, para iniciar una nueva aventura en Londres. Parecen tenerlo todo para comerse el mundo. Son los ‘infalibles bellos’: han ascendido en la escala social a través de la belleza, sus relaciones y el talento en la cocina, la profesión de moda del momento. Siempre al lado de Alfredo se encuentra Patricia, una heroína maquiavélica que ha sabido acompañarle, ayudarle a crecer y mantenerse en medio del éxito y del privilegio, aunque no siempre con los métodos más éticos.

Una pareja envidiada por todos. Parecen tenerlo todo, pero la gente va conociendo su manera de actuar, su forma de ascender y no perder. Sin embargo, serán testigos, y también víctimas de una crisis que hará caer su careta.

Dos antihéroes que retratan una realidad en la que los villanos son los nuevos héroes y que además nos invita a reflexionar sobre "el peligro de formar una pareja" porque, según la particular visión de Izaguirre, "toda pareja de larga duración está destinada a hacer una serie de arreglos y asumir condiciones que terminan por convertirlos en dos monstruos juntos. Por eso se atraen.

Guionista, presentador, comentarista, novelista... Un observador con la gran suerte de no haber dejado de expresarse. Y la nuestra de poder escucharle. Como así ocurrirá el próximo miércoles, a las 19,30 horas en el Teatro Principal de Castellón, invitado por la Fundación Caja Castellón-Bancaja dentro del ciclo de charlas-coloquio “Condición Literal”. Estamos impacientes por saber si en él no hay uno, sino “Dos monstruos juntos”.





Ilustración: Portada de "Dos monstruos juntos", de Finn Notman-Campbell. Con fotografía de Eduardo Miera

domingo, 11 de marzo de 2012

El placer de leer


Dijo Rosa Montero en Castellón que cuando lee el mundo desaparece. Que cuando encuentra uno de esos libros que te tocan por dentro, que te atrapan, que te meten de cabeza dentro de sus páginas, siente algo que se parece bastante a estar enamorada: le cuesta horrores separarse de sus páginas, y durante todo el día está deseando volver a quedarse a solas con él. Es entonces cuando nos parece que sus páginas nos hablan directamente al corazón, que sus palabras son nuestras y sólo nuestras, porque al leerlo completamos la obra, la interpretamos, la enriquecemos con nuestra necesidad y nuestra pasión. Por eso, afortunados aquellos que han probado ese placer secreto, esa emoción y esa aventura. Y a los que no han conseguido todavía encontrar un libro que les haga latir de ese modo el corazón, les animó a que no desesperen, porque el libro-pasión les está esperando en algún lado.

Rosa Montero no dudó en afirmar que no puede imaginar su vida sin leer. De hecho, entre escribir o leer preferiría seguir leyendo, porque la lectura es lo que da sentido a la vida y porque si no poder escribir puede acarrear la indecible soledad y el agudo sufrimiento de la locura, dejar de leer es la muerte instantánea. Sería como vivir en un mundo sin oxígeno.

La lectura, añadió, nos ayuda a cubrir la fisura que existe entre una persona y el mundo. La gente que no lee no es que sea menos libre sino que, sobre todo, vive muchísimo menos. La gran tragedia de los seres humanos es haber venido al mundo llenos de ansias de vivir y estar condenados a una existencia efímera. Por eso necesitamos, entre otras cosas, leer. Necesitamos vivirnos a lo ancho en otras existencias, para compensar la finitud. Y no hay vida virtual más poderosa ni más hipnotizante que la que nos ofrece la literatura.

Porque para Rosa los libros son verdaderos talismanes. Si tiene alguno a mano puede ser capaz de aguantar casi todo. Son un antídoto para el dolor, un calmante para la desesperación, un excitante contra el aburrimiento. Nunca se siente sola ni existen horas perdidas cuando puede sumergirse en algún texto. Por eso los libros son la presencia más constante de su vida, su mayor apoyo.

Leer y escribir son actos de reafirmación de la vida, afirmó. Se trata de un logro colectivo, porque individualmente somos muy poca cosa. Por eso hay que leer. Mucho, muchísimo, todo el tiempo.


viernes, 2 de marzo de 2012

Rosa Montero: De la novela al cómic


La adaptación al cómic de Lágrimas en la lluvia, la novela de Rosa Montero publicada por Seix Barral en 2011, es el ejemplo de una de las tendencias más destacables del ámbito literario. No se puede decir que sea un fenómeno nuevo, pero sí uno del que últimamente se ven cada vez más producciones en España. Y, como ocurre con algunas adaptaciones al cine (Harry Potter o El señor de los anillos), la adaptación de una novela puede convertirse en el incentivo para futuras entregas. Por eso ya esperamos la próxima aventura de Bruna, la protagonista de la novela de Rosa Montero. De hecho, sabemos gracias a ella, que la acción transcurrirá en las Tierras Flotantes e incluirá una trama de espionaje.

Cuando una novela es adaptada al cine o al cómic pueden pasar dos cosas: o el autor se implica en el proceso o prefiere no interferir en nada. En el caso de Rosa Montero contamos con el precedente del año 2008, cuando la editorial Funambulista publicó la versión gráfica de El corazón del Tártaro. En aquella ocasión no participó prácticamente en el proceso. Sin embargo, la adaptación de Lágrimas en la lluvia ha sido un trabajo mucho más personal. Rosa Montero, devoradora de cómics en su juventud, siempre pensó en este género como un soporte idóneo para su historia. Participó y colaboró con Damián Campanario en el guión; junto a su editora Elena Ramírez buscó y escogió al dibujante, el italiano Alessandro Valdrighi, y luego los tres permanecieron en estrecho contacto durante el proceso de adaptación para que la traslación de la novela al mundo de las viñetas, donde se ha respetado íntegramente la historia original, funcionase. Así, Rosa Montero, desde Madrid, aprendió la capacidad de síntesis y elipsis que tiene el lenguaje del cómic con el guionista, que vive en Barcelona, y Alessandro, desde Italia, enriqueció visualmente la historia. Y ninguno se conocía antes.

Lágrimas en la lluvia rinde homenaje al universo futurista y pesimista ideado por el escritor Philip K. Dick en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, llevado a la gran pantalla por Ridley Scott en 1982 en Blade Runner, todo un referente cinéfilo de la ciencia ficción. Aunque en este caso la acción transcurre en una real y reconocible ciudad, Madrid, pero proyectada hacia el futuro del año 2109.

A la detective privado Bruna Husky su condición de replicante de combate le pesa cada día más. Ya no puede soportar ser una androide con apariencia y sentimientos humanos pero con vida limitada a unos pocos años. Vive en un mundo oscuro e inestable donde los humanos y los androides residen en comunidad, pero en la que estos replicantes han sido marginados a un segundo plano tras años de lucha por obtener derechos civiles similares a los de los humanos.

Bruna es contratada para descubrir qué hay tras la oleada de muertes de replicantes, enloquecidos repentinamente debido a que sus memorias han sido vulneradas, a las que preceden asesinatos de humanos. Tendrá que investigar lo que parece ser un complot de alcance mundial contra los de su condición que, además, ha desencadenado la aparición de los primeros roces entre la población que apoya a los androides frente los que se enorgullecen de su racismo. Y, mientras, en el Archivo Central de los Estados Unidos de la Tierra alguien, cuya identidad se desconoce, modifica los archivos para conseguir cambiar el rumbo de la historia de una humanidad superpoblada.

Agresiva, sola e inadaptada, Bruna Husky se enfrenta a la constante sospecha de traición de quienes se declaran sus aliados con la sola compañía de una serie de seres marginales capaces de conservar la razón y la ternura en medio del vértigo de la persecución. Incapaz de armar relaciones que le brinden seguridad busca la forma de vivir y sueña con que no llegue su muerte, a la que teme de una forma atroz, hasta el punto de llegar a contar los días de vida que le faltan.

En definitiva, un mundo futuro parangonable al nuestro. La historia muestra muchos aspectos que a nivel social percibimos ya hoy en día: manipulación mediática, represión social e incremento cada vez mayor de las diferencias entre clases, alienación... Una sociedad que aparentemente es sólida y bien construida pero que es débil y frágil por ser fruto de una consciencia basada en valores erróneos.

Lágrimas en la lluvia manifiesta la vileza del ser humano y nos pone en alerta acerca del futuro. Si no cambiamos nuestra manera de tratar a aquellos que son diferentes, posiblemente nuestro porvenir sea una guerra constante entre especies, donde cada una busque sobrevivir. Nos dice que si nos comprometemos y luchamos por una sociedad mejor se pueden conseguir progresos. Por eso la novela termina con esperanza.

El recuerdo de Bruna nos obliga a ser conscientes de que somos mortales y nos incentiva a luchar con todas las fuerzas para conseguir nuestros sueños y disfrutar cada instante de la existencia, porque “la vida es un cambio continuo, pero hay que aprovechar siempre el momento, cada uno de los momentos, porque esto no dura para siempre”, afirma Rosa Montero.

Por si acaso, el próximo miércoles, en el Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón tendremos la oportunidad de que nos lo cuente la propia autora. A las 19.30 horas.