miércoles, 25 de julio de 2012

Biografía involuntaria

Edward Hopper Museo Thyssen Alfredo Llopico

Edward Hopper murió en 1967 en Nueva York. Estaba casado con Josephine, también pintora, que había dejado los pinceles desde el momento en el que se casó con el artista para convertirse en la comisaria de la obra de su marido y, sobre todo, su modelo. Según dicen no quería que ninguna otra mujer posara para él. Sólo le sobrevivió diez meses. En “Two comedians”, el último cuadro que pintó el genial artista americano, ya a los 83 años, se representa a él mismo cogido de la mano de su esposa ataviados de un blanco espectral sobre un escenario despojado de todo mientras saludan en una reverencia, a modo de despedida tras su interpretación, ante un público imaginario. 

Desde la puerta de mi casa a la del Museo Thyssen hay 417 km. Muchos kilómetros. Por eso da tiempo suficiente para leer la correspondencia y pensamientos del artista. En uno de ellos viene a decir que cuando nos encontramos ante una obra de arte, ante lo que indiscutiblemente es una obra de arte, es inevitable que, como espectadores, la adaptemos a nuestra vida y le encontremos una explicación a partir de lo que estamos viviendo nosotros mismos en ese momento, que encontremos la explicación a cómo nos sentimos en ese instante. 

Probablemente ninguna obra más adecuada que esta para entenderlo. Creo que nunca en mi vida he estado tanto tiempo sentado frente a un cuadro como en esta ocasión. Tanto que me dio tiempo a ver pasar tres personas de Castellón frente a la obra. Curioso. Porque, como digo, estaba a 417 kilómetros de casa. Sin embargo, y pensándolo también con calma, la emoción que causa contemplarla, conociendo la historia que alberga y sintiéndonos como nos sentimos todos ahora, justifica el viaje en plena calima estival. 

Porque frente a esta pintura es inevitable sentir nostalgia ante la impresión del extravío de lo vivido; de lo que se ha ido escapando de entre los pasos cotidianos de la vida que hemos tenido; el melancólico recuerdo de aquello que alguna vez transitamos y hoy deja de ser como siempre lo percibimos. Lo mejor es que contemplarla nos alivia, nos propone el afán por tener de vuelta la tranquilidad del ser, una sonora sensación de sosiego y el deseo de reintegrarnos la alegría de sentirnos vivos. Porque hoy es noticia sentirse vivo. Porque la melancolía que transmite la obra, para mí, es el recuento de la vida, el anhelo de regresar a lo perdido.






miércoles, 18 de julio de 2012

La política de lo imposible


Bajo la presidencia danesa del Consejo de la Unión Europea el Ministro de Cultura nórdico Uffe Elbæk anunció la creación de un grupo de expertos de la cultura, un "cultural task force", con la misión de explorar, debatir y, fundamentalmente, argumentar cuál es el papel que puede jugar el arte y la cultura en una época de crisis como la que vivimos. El ministro Elbæk manifestó públicamente su creencia en el poder del arte y las industrias culturales y creativas para desarrollar nuevas ideas que conduzcan a un cambio en la sociedad. Y designó al Team Culture 2012, un equipo de 13 expertos en diferentes áreas de la cultura para llevar a cabo la tarea de proclamar su importancia gracias a la publicación de un manifiesto. En representación de España acudió la arquitecto Benedetta Tagliabue, que compartió espacio con profesionales de otros países procedentes del mundo de la danza, de la fotografía y literatura, además de filósofos, ensayistas o productores de cine, entre otros. Debían investigar en sus respectivos países y redes profesionales para encontrar ejemplos de cómo la cultura puede renovar la energía social e impulsar la salida de la crisis a través de la creatividad y la innovación.

Al finalizar la presidencia danesa el Team Culture ha presentado el resultado de su trabajo en el que destaca la reflexión de que la cultura es uno de los caminos más importantes hacia la construcción de una Europa económica, medioambiental y socialmente más sostenible. Y añade que es necesario encontrar nuevas vías más inteligentes para su financiación, así como para la creación de capital cultural. Si la política es el arte de lo posible, entonces podemos afirmar que el arte es la política de lo imposible. Habrá pues que trabajar para cambiar el concepto de qué es "lo posible". 

Es precisamente lo que ha hecho Paco León. Con la ayuda de su familia y amigos ha dirigido una película en tiempos de crisis y pesadumbre. Así que con 40.000 euros se las ha apañado para ofrecernos 'Carmina o revienta', una ingeniosa y original producción, a ratos sumamente divertida, que narra en forma de falso documental la historia de una señora de 58 años que tiene que recurrir al ingenio para sacar a su insólita familia adelante. Pero es que además León ha revolucionado el mundo de la distribución cinematográfica con su debut al estrenar por primera vez en España y de manera simultánea en cines, DVD y, sobre todo, en streaming en plataformas online, logrando que la película se coronase en una semana como la película con más visionados legales en la Red de la historia.

León explora con acierto una vía nueva en la manera de hacer cine que puede que sea extrapolable al mundo de la literatura, del teatro, de la música y todas las demás artes. Es la evidencia de que la cultura a veces, y más ahora en tiempos de crisis, puede salir adelante con bajos presupuestos. Porque aunque todavía queda quien opina que la cultura es un lujo, en lo que no puede haber discusión es que es, y desde luego, una necesidad.


viernes, 13 de julio de 2012

Algunos libros bellos...

El pardalet sabut i el rei descregut. Alfredo Llopico. Josep Palomero. Manolo Boix

Hay una modalidad de libros a los que gracias a su cuidada y preciosista edición, así como a su visión artística esmerada, les conferimos una categoría especial. También hay un tipo de libros cuyas historias estás vestidas con ilustraciones de tal exquisitez que han nacido con la vocación de convertirse en objetos de arte, porque aportan una nueva visión a lo que leemos, recrean y reinterpretan la historia escrita; logran crear un vínculo distinto con el lector, más allá de un producto de lectura y se manifiestan como un contenedor de sentidos. Estos escogidos y mimados ejemplares no sienten la 'amenaza digital', por eso siempre ocuparán un lugar preferente en los anaqueles de nuestras bibliotecas, son nuestros pequeños tesoros. A veces, incluso, objetos de deseo. 

Es lo que ocurre con “El pardalet sabut i el rei descregut”, un libro que nos invita a integrar todos nuestros sentidos al leerlo. El primer lunes de Magdalena del año 1991 la antigua Obra Social de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Castellón, a través de su Seminario de Estudios Económicos y Sociales, editó este cuento, premio “Tirant Lo Blanc” 1981, del escritor burrianense Josep Palomero (1953), que narra la historia de un pueblo gobernado por un joven rey curioso y descreído que tenía la mala costumbre de escuchar al anochecer tras los portales de las casas de sus súbditos con el fin de poder conocer cuál era la aceptación que tenían de su persona y su gobierno. Una noche se apostó tras la puerta de la casa de tres hermanas muy pobres, na Jordana, na Francina y na Carmesina, que vivían solas tras la muerte de sus padres. El monarca, al escuchar la conversación de las hermanas se enteró cómo la menor de ellas, medio en broma, medio en serio, les comentaba que no le importaría casarse con el mismo rey. Un hecho que a partir de entonces condicionaría sus vidas... 

La delicada y detallista prosa de Palomero, considerado una de las plumas más destacables del actual panorama literario valenciano, se acompaña en esta obra de 26 ilustraciones a color de gran belleza estética especialmente elaboradas para este volumen (en los originales a tinta china y acuarela sobre cartón Schoeller), realizadas por el artista Manolo Boix (L'Alcúdia, 1942), conocido por ser uno de los introductores del nuevo realismo en España en la década de los sesenta, por las que fue distinguido con el Premio Nacional de Diseño en 1986. El pasado miércoles la compañía castellonense Splai Castelló interpretó en el Salón de Actos de la Fundación Caja Castellón-Bancaja esta historia. Al acabar todos los asistentes se marcharon a casa con un ejemplar del cuento. ¿Y por qué? Porque hay libros que en nuestras manos se convierten en objetos únicos, y mientras los leemos nos pertenecen. Porque cada libro regala letras y líneas, ilustraciones y fotografías. Porque cada libro nos regala historias y es entonces cuando se convierte en nuestro cómplice. Porque algunos libros, los que amamos, tienen alma.



Manolo Boix Agitación desde la periferia

Manolo Boix Agitación desde la periferia

Manolo Boix Agitación desde la periferia

martes, 10 de julio de 2012

Siguiendo a Fuster, 50 años después

Agitación desde la Periferia fotografía Joan Antoni Vicent

Se cumplen 50 años de la publicación de dos obras emblemáticas de Joan Fuster El País Valenciano y Nosaltres, els valencians, una intensa reflexión de indiscutible trascendencia sobre quiénes somos. El paso del tiempo ha hecho que las palabras de Fuster se hayan convertido en historia, testimonio y nostalgia. Por eso, ahora es el burrianense Joan Garí, con la colaboración de Joan Antoni Vicent que se ha encargado de fotografiar con belleza y precisión el viaje, el que ha retomado aquellos itinerarios para comprobar los cambios en nuestra piel y en nuestra mentalidad durante estas cinco décadas que han pasado. Todo ha cambiado, pero todo permanece. Así descubrimos cómo, en algunos casos, se ha destruido una parte del espíritu que nos trasmiten las páginas de Fuster, en otros se conserva milagrosamente y en algunos, finalmente, se ha renovado. Y, aunque es cierto que se ha perdido mucho con el paso de los años, también se ha ganado en otros aspectos. Así que, finalmente, el único dolor verdadero es el recuento de las ausencias. 

Inevitable en este recorrido por Viatge pel meu país ir a las páginas que marcan nuestro recorrido vital. Ir a buscarnos. Cada lector buscará el suyo, a sí mismo. Por eso no puedo resistir leer qué dice el autor de Onda, el lugar en el que nací; hacer un viaje hacia dentro de mí mismo. Si Fuster inventarió en su época unas treinta fábricas para unos nueve mil habitantes, a día de hoy, tanto la población como el número de fábricas (entre azulejeras y auxiliares) se ha triplicado y cuenta, además, con un Museo del Azulejo dedicado al siempre recordado y estimado Manolo Safont. Pero la industria ya no es el único valor. El núcleo antiguo es conjunto histórico artístico y bien de interés cultural desde 1967 y cuenta con un con un castillo meticulosamente restaurado que en época de Fuster debía dar, ciertamente, un poco de pena.  

Somos en buena parte el reflejo de lo que son nuestros pueblos y ciudades. Fuster vaticinaba que en 50 ó 100 años las peculiaridades locales desaparecerían. La conclusión de Garí es que todo se ha modernizado, pero no ha cambiado la mentalidad. Y por eso nos ofrece nuevamente la oportunidad de realizar un recorrido por nuestra comunidad, una orientación para la visita, para el conocimiento vivo y directo de nuestra realidad actual a través de su prosa elegante y fluida, de modo que al final abandonemos el contenido de la letra impresa para buscar en las imágenes de Vicent lo que solo a través del verdadero viaje se nos concede: el goce inmediato y estético, la deleitación del descubrimiento de una realidad que tenemos justo al lado de nuestra casa y que muchas veces nos resulta desconocida.

Agitación desde la Periferia fotografía Joan Antoni Vicent

Agitación desde la Periferia fotografía Joan Antoni Vicent

Agitación desde la Periferia fotografía Joan Antoni Vicent


Fotos: arriba: Onda, Plaça de l'Almodí
Siguientes: València, Mercat Central
Morella (carrer Blasco de Alagón)
Benidorm

domingo, 8 de julio de 2012

De la Factory al mundo. Fotografía y la comunidad de Warhol

Alfredo Llopico Andy Warhol Christopher Makos

La Fundación Banco Santander presenta hasta el 22 de julio el trabajo de The Factory en el Teatro Fernán Gómez-Centro de Arte de Madrid. En esta exposición, que se enmarca dentro de la XV edición del festival internacional de fotografía PHotoEspaña, se examina de cerca el papel decisivo de la fotografía en la documentación de la cultura bohemia del famoso estudio de Andy Warhol, uno de los artistas más importantes y profundamente influyentes del siglo XX, en palabras de Catherine Zuromskis, la comisaria de la muestra. Un autor que ha contribuido de forma crucial al desarrollo de la estética posmoderna y contemporánea.

Alfredo Llopico Andy Warhol Brigid Berlin

Autor inquieto y prolífico, Warhol, que manejaba como nadie la cultura de la publicidad y de los medios de comunicación y movido por un claro afán comercial, reunió en su estudio desde 1963 a un grupo de asistentes con el propósito de aumentar la productividad de su taller artístico. Así surge The Factory, que se desde el primer momento fue un punto de encuentro abierto a la experimentación, pero también un espacio social por el que pasaron amigos, amantes, colegas, conocidos y curiosos, personalidades complejas en definitiva, como Billy Name, Stephen Shore, Cecil Beaton, Richard Avedon, o Christopher Makos cuyo espíritu Warhol inspiró y enriqueció hasta su muerte, en 1987.

Un espacio de trabajo y de juego, de comercio y convivencia, de negocios y placer. Un espacio también en el que perdían su vigencia las convenciones de la sociedad estadounidense. Un lugar para encontrarse a la par que se desarrollaba una producción artística y cinematográfica de vanguardia en un entorno de bohemia pura y dura. Un lugar también en el que los marginados por la sociedad -homosexuales, travestis, drogadictos, artistas hambientos- tenían la posibilidad de subir al escenario y transformarse en superestrellas. Un fenómeno cultural audaz, provocador y polémico que propició una interacción vital y cultural constante entre sus componentes, como podemos contemplar en esta exposición en la que cada uno de ellos deja un testimonio bien distinto en cuanto a contenido, estilo y técnica, perfilando la vida cotidiana de un grupo nada convencional donde todos interactuaron y colaboraron en la producción de obras de arte y de vidas que todavía hoy resultan culturalmente innovadoras, inseparables del heterogéneo y dinámico entorno en el que se originaron. 

Un lugar para ver y ser visto, en definitiva. Por ello no es extraño que se convirtiera en el objetivo de muchos fotógrafos. En esta exposición tenemos la oportunidad de ver más de cien fotografías. Tienen un papel destacado las realizadas por el propio Warhol, imágenes poco conocidas, una perspectiva intima sobre la Factory, con el espíritu de un álbum familiar que documenta la cotidianeidad del fenómeno cultural, irrepetible y vivo que fue The Factory.




Foto superior: Christopher Makos: Andy disparándome, y a ti también. 1986, impresión en gelatina de plata, 50,8x61 cm.
Foto inferior: Brigid Berlin: Sin título/Untitled (Andy Warhol). Ca. 1969-1970, Polaroid, 7,9x5,4cm. 

martes, 3 de julio de 2012

Actividades de tiempo libre


La única actividad extraescolar que recuerdo haber tenido en mi vida fue, simple y llanamente, ir al catecismo. Fui durante dos años, antes de tomar la comunión y luego uno más de post-comunión al que siguió uno de confirmación, para concluir con otro más de post-confirmación. Una actividad que duraba una hora un solo día de la semana. Y sanseacabó. El resto de los días hacía corriendo mis deberes de la escuela y me marchaba con mis amigos. Las cabras al monte y nosotros a la calle. 

Sin embargo, resulta que los niños de hoy en día no la pisan nunca en la vida, porque van en el coche de sus padres, que los llevan desesperados de un sitio para otro. Y es que estaba hoy en el súper a última hora de la tarde cuando ha llegado una amiga a la que no he visto en todo el invierno. Apurada, hacía la compra a la velocidad de la centella mientras resoplaba porque su hija, que -todo hay que decirlo- iba a remolque, no le seguía el ritmo. Después de los consabidos besos y los “cuánto tiempo sin vernos”, me he dirigido a su hija sonriente, y para pincharla un poco le he dicho que no sabía lo que se había perdido por no ir a los talleres de cerámica de la Tía Roseta en la Fundación; que si hubiese ido le hubiese encantado y que le tenía que echar una bronca a su madre por no apuntarla a una actividad tan chula. 

Pero entonces la que me ha reñido ha sido su madre, por no organizarlo en viernes, como siempre. Porque llevaba todo el invierno esperando que su hija pudiese ir a las marionetas de los viernes y ahora que ya podía ir va y le cambian la fecha. “¿Y por qué no ha podído venir hasta ahora?”, le he preguntado. Pues muy sencillo, “porque la niña tomó la comunión a finales de mayo y ya no va los viernes por la tarde a clase de catecismo que eran ese día”. ¡Vaya!, ella también va a catecismo. Y ha sido entonces cuando me ha desglosado de memoria la agenda de la criatura. Casi como una letanía. Los lunes tiene piscina y aprovechando que la lleva en coche, luego va a caballo. Así lo ha dicho “a caballo”, que yo ya sé que se dice hípica. Los martes tiene instrumento y solfeo. “No me digas que tocas la flauta travesera”, le he apuntado no sin cierta ironía. “Pues claro que no”, ha añadido enseguida la madre, “estudia violín y le va muy bien. Por eso este año actuó delante de todos sus compañeros del colegio en la fiesta de fin de curso”, ha concluido. 

Bien, seguimos. Los miércoles tiene piscina otra vez y luego clase de repaso de inglés. Bueno... su madre ha dicho de refuerzo, porque este año no ha sacado muy buena nota, y viene a casa una estudiante Erasmus muy maja, nativa de Essex, una tarde a la semana. Porque los jueves participa en el grupo de teatro, donde le va, por supuesto, muy bien, ya que le ayuda a socializarse y ser más extrovertida. 

Concluyendo. La niña, además de ir a clase, nada, cabalga, compone e interpreta, va camino de representar a Shakespeare en versión original y, como está en el proceso de hacerse de lo más simpática gracias al teatro será una excelente relaciones públicas... Increíble y fenomenal. 

Pues yo no sé si todos los niños tendrán estas agendas, pero desde luego lo que se dice envidia no me dan ninguna. Hay quien dice que estos niños hacen todo lo que sus padres no hicieron o que los tenemos ocupados porque no les podemos atender. También es posible que aunque no hayan tenido tiempo ni para abrir los regalos de navidad acaben sus días en Houston. Eso sí, siempre y cuando no acaben por aborrecerlo todo y terminen de retiro permanente en el Desierto de las Palmas. Aunque ahora allí haga un calor de mil demonios. Da igual.