miércoles, 26 de diciembre de 2012

Los restos de la fiesta


Una de las cosas que me han llamado siempre la atención de la Nochebuena era la cantidad de cajas y embalajes que generaba; los restos de papel de regalo de todo tipo de prendas de ropa, juguetes, electrodomésticos, zapatos y vinos; las cajas vacías de los jamones y demás aguinaldos navideños apilados en los contenedores de reciclaje tras la tradicional cena familiar. Los contenedores, atragantados de tanto papel de colores con restos de purpurina, amanecían el día de Navidad llenos hasta los topes a pesar del frenético ritmo de los camiones que no daban abasto para mantenerlos vacíos. Estampa típica de una ciudad con vida, pero también el testimonio silencioso de la resaca de la fiesta. 

Curiosamente este año la Navidad ha venido con sorpresa. Al volver a casa, ya de madrugada, nos llamó la atención que los contenedores estaban prácticamente vacíos. Una triste caja gigantesca de una cocina de juguete se apoyaba ante el contenedor de al lado de mi casa como única compañía de la noche. Allí permaneció, triste y solitaria, el día de Navidad y allí seguía esta mañana, casi dando pena, cuando me he ido a trabajar. Pero dentro del contenedor: nada. 

¿Dónde han ido a parar los papeles de colores arrugados? Parece ser que a ninguna parte. El tema es que las bolsas cada vez llevan menos dentro y las cajas son también cada vez más pequeñas. Podemos pensar que no tiene importancia pero es curioso cómo al final de la noche son toneladas menos de desperdicio. Según estadísticas oficiales la cantidad de basura doméstica por persona y día que generamos se ha reducido a niveles equivalentes a los de hace diez años. A ello hay que añadir la cada vez mayor necesidad de prolongar la vida de muchos enseres, lo que puede explicar porque en la Comunidad Valenciana generemos casi un tercio menos de residuos desde el comienzo de la crisis. Por eso, pronto podremos afirmar que hasta la basura está tocando fondo. Y no porque seamos más limpios ni más ecológicos. Lo que somos es más pobres. Hasta para manchar. 

Cosas de la crisis, que vacía los bolsillos y los basureros.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un cisne negro


Llega casi al fin este año en el que la crisis lo ha copado todo. Reflexionábamos de este asunto durante la presentación de “Si yo tuviera 100.000 seguidores”, el último libro de Nativel Preciado, en el Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón cuando vinieron a colación las reflexiones de Nassim Nicholas Taleb, un tipo interesante, ingenioso y con talento que destaca por su afición a todos los asuntos relacionados con la oportunidad y la incertidumbre. Taleb, como resultado de su experiencia en crisis financieras, aprendió la importancia de tener en cuenta los hechos fortuitos de difícil pronóstico, efecto sorpresa y enorme repercusión. Por eso se ha dedicado a reflexionar desde un punto de vista filosófico y matemático sobre la complejidad, la incertidumbre y la aleatoriedad en lo que ha venido en denominarse “el cisne negro”, o el impacto de lo altamente improbable. 

Así se denomina “cisnes negros” a los fenómenos inesperados que nos cambian la vida, a aquellas rarezas que no figuran en nuestras expectativas cuya aparición produce un impacto extraordinario al que a posteriori se le buscan explicaciones lógicas y previsibles, aunque a todo el mundo le coge por sorpresa. Son, en resumen, hechos poco predecibles y muy impactantes; acontecimientos en definitiva que repercuten sobre nuestra vida que no son el resultado de una meticulosa planificación ni de un plan preestablecido. 

Pensemos en ejemplos recurrentes, como la actual crisis financiera, un fenómeno impredecible pero tediosamente explicable después de haber sucedido. Los expertos se inventan teorías para justificar a posterior la existencia de este acontecimiento sorprendente, impactante, y sobre todo, improbable hace relativamente poco tiempo. Pero lo curioso es que antes de que produjese todo el mundo lo ignoró. Sin embargo, a toro pasado, todos lo sobrevaloran con su “ya lo sabía yo”. 

A partir de ahora será cuestión de poner en cuarentena el índice de fiabilidad de los expertos. Porque está claro que no siempre el que desempeña un oficio se supone que tiene los conocimientos de los que alardea, o al menos, muchos de ellos no merecen la confianza que habíamos depositado en sus pronósticos. ¿Debo pues fiarme de los que dicen que el año que viene se acaba la crisis, cuando no fueron capaces de acertar su llegada hasta que no estuvo perfectamente instalada entre nosotros?.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Seguir en la brecha cuando el mundo se mueve a tus pies


Todos recordarán a aquel que quería llevar su canto amigo a quién lo pudiera necesitar, que quería amor siempre en esta vida, sentir calor de una mano amiga, pero que no quería cantar solo. Lo que quería era un coro de pajaritos a quien llevar su canto amigo, porque quería tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar. 

Es lo que la escritora y periodista Nativel Preciado nos propone en el edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón: una tarde llena de humor y sabios consejos para compartir, no con un millón, sino con 100.000 seguidores. Para ello viene con sus consejos sobre las nuevas tecnologías para los jóvenes que están ahora empezando en la vida y para los que ya han recorrido más de lo que les queda por ver. De paso reflexionará de sus experiencias y la fama, de los premios y del éxito. Todo con la idea de que los que resisten y se adaptan son los que finalmente triunfan no sólo en lo profesional, sino también en lo personal que, en última instancia, es lo que más importa. 

Cuando hablamos de seguidores es inevitable pensar en la red social Twitter, de la que España es el segundo país de Europa con mayor número de usuarios activos. Un dato que no deja de ser significativo estos días en que las redes sociales se han incorporado de manera natural a la vida diaria de casi todo el mundo. Porque si los jóvenes viven continuamente conectados, los mayores ahora, conscientes de la puerta que se les abre, comienzan también a incorporarse a esta red como uno de los mejores medios para difundir, compartir y recibir información. Efectivamente, la comunicación siempre ha sido inherente al ser humano y este foro virtual es uno de los escenarios más valorados para ello. Sólo es cuestión de tiempo y dedicación que los seguidores se incorporen a nuestra cuenta o perfil personal como un vecino, conocido o amigo más. Conseguir 100.000 seguidores en Twitter no es tarea fácil. Conocedora y buena usuaria de las redes sociales, Nativel Preciado lo sabe, y seguro que estaría encantada de alcanzar ese elevado número, como si de una importante meta se tratase. 

Para la autora Twitter es el perfecto reflejo de lo que es su vida, un medio maravilloso para conocer, para estar en contacto con los demás y sorprenderse todos los días. Una reveladora metáfora que le permite hablar a sus lectores y seguidores fieles sobre el mundo que nos rodea. Los recuerdos, vivencias, aprendizajes, experiencias, estudios o trabajos se presentan entonces a ritmo de tags y tweets, como una corriente de interesantes reflexiones que se van entrelazando. Asegura que la confianza en uno mismo es muy importante para seguir hacia adelante. Y, aunque el reconocimiento en los inicios profesionales es una ventaja que ya se mantiene durante toda la vida, fortalece la propia autoestima, no hay duda que el fracaso y las zancadillas desmoralizan de manera más acumulativa. Todos luchamos por encontrar nuestro lugar en el mundo. No basta con hacer las cosas bien; también es imprescindible saber venderse. Por eso, en esta sociedad globalizada que hace extremas las desigualdades, es necesario competir implacablemente para hacerse un hueco y defender el espacio propio. Para sobrevivir, el presente manda y los logros deben llegar cuanto antes. Así que cualquiera de nosotros con la decisiva ayuda de Twitter puede conseguir que sean mucho más fáciles de alcanzar, aunque sea por unos instantes en forma de "tuit". Es decir a golpe de 140 caracteres. 

La tarde del próximo miércoles, 12 de diciembre, Nativel Preciado presenta su último libro "Si yo tuviera 100.000 seguidores" en el Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón y esperamos compartir con ella una tarde llena de twitts.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Lecciones sobre la vida


Diríase que nada era como creímos, que vivimos inmersos en un periodo de inestabilidad e incertidumbre el que la vida plantea numerosos retos a todo el mundo. El dilema es cómo aprender a resolverlos o, al menos, cómo a enfrentarnos a ellos. Es pues momento de actuar, que es la única manera de cambiar lo que no nos agrada. No hacer nada y lamentarse recreándose en las heridas es lo que lo deja todo igual. No importa el no saber a dónde hay que ir, o qué se debe hacer, porque esto ya es, por sí mismo, un punto de partida igual de válido que cualquier otro. Además, saber por saber no sirve de nada si no somos capaces de llevar la teoría al campo de la realidad. Por eso será conveniente perderle el miedo a hacer cosas, porque es mejor ser un mediocre que actúa que un perfecto que nunca ha hecho nada. 

Esta es la línea argumental de Íñigo García Ureta. Este autodidacta con formación internacional, profesor en Washington y gran conocedor del mundo editorial desde dentro. La tarde del próximo martes 4 de diciembre, a las 19.30 horas, viene al Salón de Actos del Edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón para presentarnos “Lo que la universidad no enseña” con la idea de que la vida es muy corta y que las lecciones no se aprenden hasta que no se logra aplicarlas. De paso, y con el telón de fondo de la crisis, viene a enseñarnos a reírnos de nosotros mismos, algo que para el autor es la mejor manera de aprender. 

Para reforzar estos argumentos García Ureta nos presentará los ejemplos de relevantes figuras de todos los ámbitos, desde presidentes de los EE.UU. hasta periodistas galardonados con el Premio Pulitzer; desde actores de Hollywood o científicos que tienen un Nobel, hasta gente que ha sabido encauzar su vida de la mejor manera posible, que tuvo que enfrentarse al fracaso y debió aprender desde la infancia que debería ganárselo todo a pulso. Estas personas son ejemplos perfectos de todo aquello que la vida parece requerir y que no siempre la teoría nos enseña. Sin embargo, estas personas no son solo ejemplos de trabajo. Sus vidas tienen que ver con la experiencia vital: con saber qué busca uno, cómo lograrlo, cómo superar las dificultades y relacionarse con el mundo. Curiosamente en ningún momento ofrecen teorías. Nos brindan es algo distinto: la experiencia. Porque, con independencia de las habilidades técnicas que cada cual precise en su día a día, los retos vienen a ser los mismos y aprender a afrontarlos nos lleva toda una vida. 

García Ureta nos recuerda aquella cita de que vamos por la vida de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Por eso esperamos tener con él la oportunidad de conocer algunas de las claves para aprender a enfrentarnos a la incertidumbre y la indecisión, de aprender a disfrutar el tiempo sin olvidar que un día la vida acaba… y aprender también por qué con frecuencia no hay peor tonto que el que se pasa de listo.