sábado, 14 de junio de 2014

Los 'ojos' que te 'vigilan'


Esta mañana, al entrar en la Sala de Tráfico del Ayuntamiento de Castellón para recoger una autorización de circulación, he visto el enorme mural de monitores que controla el tráfico de la ciudad. Sorprende descubrir cómo los modernos ‘ojos’ de las cámaras supervisan, en tiempo real y con toda precisión, cuanto ocurre en las calles por las que transcurre nuestro día a día sin que seamos en absoluto conscientes de que todo lo que hacemos quedará, al menos momentaneamente, registrado. 

Al llegar al trabajo una compañera me ha dicho que no lograba situar un lugar al que debía acudir por la tarde, así que le he mostrado el itinerario por Google Street View. Al empezar el recorrido en el ordenador, cuál no ha sido nuestra sorpresa al descubrir, justo al girar la calle de la que partíamos, a un amigo común en lo que parecía una discusión, con otra persona, conocida también por nosotros. El azar quiso que se encontrase en ese lugar justo en el momento en el que la cámara de Google pasó por allí. Y ahí ha quedado inmortalizado a la vista de los curiosos internautas.

Curiosamente, mientras observamos a estos conocidos, mi compañía de móvil puede ubicarme en las inmediaciones del mercado central de Castellón. Visa puede constatar la compra que he realizado en la pescadería, quizá para mitigar los efectos de la cena de anoche en una cadena de comida rápida, justo antes de entrar en los multicines del Puerto para ver la última película de Woody Allen. Todo ello, mientras las cámaras de seguridad de la sala están capturándome en ese justo momento y, de regreso a casa, mi móvil me delatará si supero la velocidad permitida en el coche. Y todo ello sin navegar ni un segundo por Internet. 

Así que, nada más llegar a casa, recupero ‘Numerati: lo saben todo de ti”, el libro de Stephen Baker, publicado por Seix Barral, hace ya cinco años. El autor nos presenta a esta nueva ‘casta’ de investigadores que saben todo de nuestra vida y de nuestra conducta, al punto de ser capaces de deducir a quién vamos a votar, con quién deseamos trabajar o a quién podemos amar. Todo ello a partir de los modelos estadísticos que ofrecen los datos que vamos ‘dejando’ como quien no quiere a nuestro paso. No nos conocen, ni nos conocerán jamás, pero cada día comprenden y predicen nuestra conducta. Comoquiera que sea, no hay marcha atrás: en la era que se inicia, su análisis estadístico describirá, estudiará y predirá nuestra vida.

¿Cómo defendernos? ¿Cómo ocultar nuestra vida a miradas indiscretas? Estremece pensar la cantidad de información que pueden tener de nosotros los expertos en mercadotecnia y comportamiento humano, su capacidad para descifrar nuestros deseos, temores y necesidades. Estremece pensar que hoy en día, encontrarnos y conocernos, es, para ellos, pan comido.