domingo, 5 de abril de 2015

Por favor, no vengan


¿Qué parte no se entiende en la frase “Por favor, va a empezar el espectáculo, les rogamos que apaguen sus móviles”? O del comentario “Bienvenido, dentro de la sala le agradecería que no coma el bocadillo”. ¿Cómo es posible en un espectáculo de teatro de sombras que un adulto olvide con tanta rapidez la recomendación “Se requiere oscuridad total, les agradeceremos que no conecten dispositivos que emitan luz”? ¿Alguien no es consciente lo que puede iluminar el destello de una pantalla de teléfono mientras miramos el WhatsUpp?

En “no se puede entrar con coches de niños en la sala para evitar colapsar las salidas en caso de emergencia” ¿qué es lo que no es lógico? ¿Es necesario tener que ponerse serio con una madre que se emperra en meter el coche de su niño dentro de la sala en lugar de dejarlo en la zona habilitada al efecto?

¿Es inevitable si llego tarde a una conferencia saludar en voz alta como si estuviese en el mercado a todos mis amigos y conocidos, ya sea los que están sentados en la décima fila, como a los de la octava, o los de la tercera?

¿Acaso estoy dotado de una hipersensibilidad acústica que me molesta sobremanera el ruido que una y otra, y tantísimas personas, hacen con el plástico que envuelve los caramelos de eucalipto? Es de agradecer que intenten no toser en la sala pero a veces creo que sería preferible un estornudo a esos minutos interminables de crishhh, crisshhh, crissshhh, desenvolviendo y plegando el plástico del caramelillo ¿es que lo van a reaprovechar que lo guardan con tanto esmero?

Y si hablamos de la representación, ¿cómo es posible que un padre no se dé cuenta que el espectáculo es el del escenario, el que han preparado los actores invitados, en lugar del que está dando su hijo, saltando como un poseído por el demonio encima de la butaca de la sala? ¿Acaso en su casa, y con los zapatos puestos, le permite darlos igual encima del sofá?

Desde hace 14 años intento cada día, de manera obsesiva, llegar con las actividades en las que participo en la institución en la que trabajo a nuevos sectores de público, llegar a más y más personas, a más y más ciudadanos. Pero hoy, y contra todo pronóstico, a todos los que no entiendan el despropósito de comportamientos como los que describo solo les puedo decir una cosa: por favor... no vengan.